Granada, 23/5/2000
«La inseguridad social responde a una sensación subjetiva»
Declaraciones del Subdelegado del Gobierno, Sr. Urbano
El suceso acaecido la madrugada del domingo en Pasiegas, ¿es algo puntual
o es un hecho sintomático de los puntos negativos de la realidad nocturna?
Ni la Policía Nacional ni yo le hemos dado la importancia que se está
otorgando al caso. El de la pasada noche es sólo un hecho puntual. Y se
dan muchos de este tipo.
Desde el Ayuntamiento se habla de pasividad por parte de la Policía
Nacional y alteración de funciones?
En primer lugar, me parecen graves las acusaciones de Orta. No queremos
que la seguridad ciudadana se arregle creando polémica entre la Policía
Local y la Nacional, cuando lo correcto sería estar bien coordinados para
colaborar. Hay que aunar esfuerzos; y verter acusaciones es un camino
estéril.
Pero dicen que sólo se dedican a mirar, y no actúan cuando se dedican a
controlar las noches de movida.
Efectivamente. Todos los puntos negativos de 'la movida' -ruidos, conducta
incívica- es competencia de los agentes municipales. La Policía Nacional
no está para llamar la atención a gente que no deja dormir a los vecinos
con su ruido. No es justo que nos quieran endosar a nosotros el muerto de
la movida. Nosotros sólo intervenimos si hay delito. Y con eso, cumplimos.
A veces, según ellos, llegan tarde, como la pasada noche.
Esa noche no hubo tiempo material posible para llegar a la trifulca porque
duró tan sólo unos cinco minutos. Además, estábamos pendientes de los
acontecimientos de la Plaza de los Lobos, donde ahora se ha trasladado la
movida.
¿Cree que llegarán a un acuerdo con Orta durante la reunión que el
concejal pretende mantener con usted?
Yo siempre estoy dispuesto a reunirme y dialogar; es más, quiero que nos
reunamos. Sólo espero que no se quede en una mera declaración de
intenciones, como ha pasado en otras ocasiones. Y no quiero citar casos
para no avivar la polémica.
Con este hecho puntual, como usted lo llama, se retoman miles de
cuestiones sobre la seguridad ciudadana y, cómo no, sobre la presencia
policial. ¿Qué tiene que decir la subdelegación de gobierno a su favor?
Los datos hablan de un descenso significativo de la delincuencia en este
mes de abril, tal y como ha venido sucediendo desde primeros de año. En
concreto, un 19,31%. Entre los datos más destacados, se ha registrado un
descenso del 43,61% de robos con violencia e intimidación.
Pero la gente protesta más que nunca. ¿Dónde está la contradicción? ¿Es
siempre una estadística fiel reflejo de la realidad?
Las estadísticas hablan de la realidad que vivimos. El concepto de
seguridad ciudadana no debe estar subordinado a hechos puntuales
concentrados en algunos lugares. Además, hay que diferenciar entre
situaciones molestas y situaciones peligrosas provocadas por delitos
reales.
¿La manifestación del Albaicín se debió a una situación de molestia?
En Calderería hay menos delitos que en cualquier otra época. Comprendemos
que ver a la gente -los pies negros- sentada en mitad de la calle sea
molesto, pero no podemos hacer nada en contra de ellos.
¿Y la venta de droga, las puñaladas y el intento de violación?
La tendencia de la gente es que el día que se comete un delito, todos se
ponen de luto y el panorama se tiñe de negro. De todos modos, hemos
actuado con eficacia en todas las agresiones que, por otra parte, no son
tantas. Sólo que si se suman a la sensación de molestia, se duplica su
magnitud. La supuesta situación de inseguridad de la que se habla es sólo
una sensación subjetiva, alimentada por hechos que no son delictivos, sino
sólo molestos. Si hubiera situación de criminalidad real, no se
preocuparían de si los 'pies negros' tocan o no los bongos.
Y esa sensación 'no objetiva', ¿tiene remedio o es se está abocado vivir
con ella?
Sí, satisfaciendo la demanda del ciudadano, poniendo policías a la vista.
¿Se hace?
En el Albaicín, por ejemplo, se ha logrado que la gente se sienta más
segura.
¿Y las críticas por la falta de presencia policial en ese barrio y en
otros?
La presencia policial está en Granada dos puntos por encima de la media
del resto de las provincias españolas.
Esto no implica que sea suficiente.
Los datos dicen que sí lo es. De cualquier modo, por muchos policías que
haya, nunca podremos evitar que se cometan delitos. Para mí nunca será
suficiente el número de policías en la ciudad hasta que no logre del
ciudadano una satisfacción plena.Pero lo que es imposible es lo que la
gente quiere: un policía para cada uno, entre otras cosas, porque luego
les duele en los impuestos. Creemos que los efectivos que hay son
efectivos.
Cuando usted pasea de madrugada por la ciudad, ¿lo hace con una sensación
de tranquilidad plena?
Por su puesto. Y me verán pasear por Calderería y por el Albaicín. Granada
es una ciudad segura que, como todas, sufre crisis por sucesos puntuales.
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