Granada, 23/6/2000 Más sobre el 'botellón'Sr. Director de IDEAL:Con referencia la carta publicada el martes 20 de junio y firmada por don Ricardo López Martín ti-tulada 'Botellón, Universidad, David Copperfield y Gran Hermano', me gustaría dar mi opinión como persona joven, universitaria, gran aficionada a la cultura y espectadora ocasional de Gran Hermano. En primer lugar decirle a este señor que si su cultura y educación se ciñe a la utilización pública de tantos descalificativos 'chapó al reflejo de la España profunda del siglo XXI', sí señor. En segundo lugar que me gustaría ver esas estadísticas que atribuyen al 90% de los habituales del botellón a los alumnos de esta Universidad; porque lo cierto es que me resulta rarísimo que un fenómeno como éste pueda convocar a tanto universitario, me parece muy exagerado. En tercer lugar el que acondicionen 'los paseíllos universitarios' para la movida me parece una insensatez. Somos muchos los alumnos que acudimos a las instalaciones deportivas y a hacer footing para llevar una vida sana. Me resulta indignante como granadina y universitaria que una institución como es la Universidad, cuyos pilares principales son la formación y la docencia, se vea desvirtuada por esta serie de menesteres (todos conocemos las consecuencias de la movida y los desperfectos en el mobiliario urbano); pues bien, no sería lógico que se pagasen los desperfectos de los mismos ni con mis tasas de universidad ni con las de ningún otro, son muchos y caros los impuestos municipales que pagamos como para que el dinero que dedicamos a nuestra formación se tuviese que gastar en arreglar los desperfectos de la juerga de otros. Ese dinero debe adjudicarse a becas, prácticas de empresa o servicios de la comunidad universitaria. Es tan ridícula esta idea como la que acondicionasen la plaza de toros para la movida del fin de semana. Con estos argumentos me gustaría que se pusiese un punto a este polémico tema de opinión pública. Es muy posible que haya contribuido al botellón el encarecimiento de las copas en los bares, cuyo margen de beneficio por copa es muy elevado. También es cierto que los impuestos municipales a los que se les somete también lo son. Por ello quizás si les ofrecieran algún tipo de rebaja en los mismos podrían disminuir el precio. Y a ninguna persona le apetece estar en pleno mes de enero con una copa fría en la calle. Por último comentar que si es verdad que son muchas madres, padres, abuelos y niños los que padecen las consecuencias de lo que con cierto miedo me atrevería a llamar 'fenómeno social' y que nunca sabremos la realidad de su sufrimiento hasta que no lo padezcamos; pero lo que les puedo asegurar es que nosotros no vamos a cometer la equivocación de utilizar unos 'paseíllos' en los que prima el deporte, la docencia y la formación para convertirlos en embriaguez y desorden social de una minoría universitaria.
Estefanía Pérez Soler.
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