San Sebastián, 20/6/2000 Especialistas en ruido realizarán el diagnóstico sobre la contaminación acústica en la ciudadANA VOZMEDIANO. /DV. SAN SEBASTIAN --Una empresa especializada en ruidos realizará el diágnóstico sobre la contaminación acústica que padece San Sebastián. El Pleno aprobó la semana pasada la ordenanza que regulará el ruido y que entrará en vigor el próximo año, pero el departamento de Medio Ambiente quiere contar con este análisis, que además de proponer medidas, indicará cuales son los puntos negros desde este punto de vista. Además de los bares o la hostelería, el tráfico parece ser la molestia acústica más habitual. La evolución de las fuentes de ruido y su crecimiento regular en los últimos años han puesto de manifiesto que las actuaciones municipales realizadas hasta ahora han sido insuficientes para la protección de los ciudadanos contra la contaminación acústica. Este criterio ha aconsejado al departamento de Disciplina Urbanística y Medio Ambiente la adopción de medidas como son una nueva ordenanza de ruidos y el estudio sobre las zonas en las que las molestias son mayores y las causas que producen estos problemas. La normativa, que regula aspectos como el tráfico, las alarmas o los silenciadores de las motos, entrará en vigor el próximo año y el Pleno aprobó la semana pasada su trámite inicial con la única abstención de EH. El encargo del estudio, que será realizado por una empresa especializada aún sin determinar, recibirá hoy el visto bueno de la Comisión de Gobierno.
Las causas La responsable del departamento de Medio Ambiente, María José Usandizaga (PP), recordó que el aumento del ruido está estrechamente ligado al incremento de la densidad de población, a la mecanización de las actividades y a la utilización creciente de los vehículos a motor y que es un problema que afecta a numerosas localidades europeas. Según los datos de su concejalía y a expensas de que el estudio concrete las causas de contaminación acústica en cada punto de la ciudad, los principales focos de ruido en las zonas urbanas son el tráfico, las actividades hosteleras, los talleres ubicados en zonas residenciales, los polígonos industriales, las zonas comerciales y el paso del ferrocarril. «Hay que resaltar que, aunque las molestias generadas por las actividades clasificadas por las leyes y las normativas están más o menos controladas, en el caso del ruido ambiental es necesario plantear nuevas actuaciones que estén basadas en el conocimiento de la situación existente y que se ajusten a los problemas que el ruido representa en nuestra ciudad». El informe analizará cada una de las áreas o el impacto del tráfico en las calles más concurridas, valorará la incidencia que determinadas contaminaciones acústicas tienen en los ciudadanos, y se elaborará, incluso, un mapa de ruidos que permita concretar actuaciones. «Además nos aportarán ideas para tomar medidas o articular soluciones que permitan mejorar la calidad de vida de la ciudad», explicó Usandizaga. No se van a solicitar a los expertos niveles concretos de medición, pero sí las causas de los conflictos que se originan, tablas, gráficos y planos. El plazo de ejecución de este informe es de seis meses y el Ayuntamiento gastará casi cinco millones para pagar este encargo que saldrá a concurso público. «Una vez que conozcamos de forma detallada los problemas, se establecerán prioridades y actuaciones más o menos urgentes para abordar la contaminación acústica y los ruidos».
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