Badajoz, 18/6/2000 Los afectados por la 'movida' de Badajoz y Mérida piden que se prohíba el botellónEvaristo Fernández de Vega badajozLa ciudad de Badajoz celebrará en los próximos días la Feria de San Juan, y durante una semana el ya tradicional 'botellón' abandonará la zona de Puerta Pilar para desplazarse al nuevo recinto ferial, permitiendo el descanso de los estoicos vecinos que cada fin de semana soportan ruidos, suciedad y destrozo. El traslado es recibido con alivio por la presidenta de la Asociación para la Defensa de la Vida Ciudadana en Puerta Pilar, María Concepción Ramírez, pero no satisface a los vecinos, que piden con insistencia que sea prohibido este fenómeno «tan dañino». María Concepción Ramírez, que también asume la portavocía de la asociación que defiende en Mérida los intereses de los vecinos afectados por el 'botellón', afirma una y otra vez que la única solución eficaz al problema actual pasa por prohibir que los jóvenes se reúnan en la calle para beber. Ambos colectivos consideran muy acertadas las declaraciones realizadas por la concejal pacense Cristina Herrera, quien habló de la necesidad de controlar el alcohol consumido masivamente por los jóvenes y adolescentes, así como de combatir el tremendo ruido que produce el 'botellón. Donde mostró su desacuerdo María Concepción Ramírez fue en la propuesta realizada por Herrera para trasladar la zona de 'movida' a las márgenes del Río Guadiana. «Nos parece inapropiado, porque no se trata de crear guetos destinados a beber y a otras lindezas, de ese modo sólo se conseguiría fomentar el alcoholismo juvenil». Palabras huecas Las asociaciones también se muestran en consonancia con el presidente de la Junta de Extremadura cuando reconoce avergonzarse de la situación en que queda la ciudad de Cáceres después de un 'botellón'; y apoyan al jefe de la Policía Local de Cáceres cuando se muestra «rotundamente en contra del 'botellón'». La diferencia entre las asociaciones anti-botellón y las autoridades radica en la distinta manera de abordar el problema. «Si todas estas cosas quedan en el aire, las palabras y las buenas intenciones no servirán absolutamente para nada». Las asociaciones no se andan por las ramas y afirman sin rubor que el chico o la chica que desee emborracharse está en su derecho, si bien «tendrá que elegir un sitio donde no ensucie, rompa o haga cosas que molesten a la ciudad». La solución es muy clara: «Hay que prohibir el 'botellón' en la calle». Los colectivos de defensa ciudadana asumen la posibilidad de que alguien los tache de «represivos», pero están dispuestos a correr este riesgo por considerar que sus propuestas se encuentran amparadas por «la Ley, los Derechos Humanos y la Constitución». Campañas inútiles En relación con este problema, María Concepción Ramírez no duda en criticar las campañas puestas en marcha por la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Badajoz para ofrecer alternativas y soluciones a la 'movida'. «Los talleres nocturnos del Ayuntamiento han costado nueve millones de pesetas y no ha ido nadie, han sido un fracaso rotundo. Esas alternativas son inútiles si no se prohíbe el 'botellón': Los jóvenes no admiten la diversión sin estar colgados del 'garrafón' destrozando y haciendo la vida imposible a los vecinos dando salida a sus peores instintos». Ramírez entiende que sus palabras pueden ser injustas con los chicos que tienen otra manera de entender la vida, por eso aclara que junto a los adeptos al 'botellón' existen «jóvenes extraordinarios de los que los adultos tendríamos que aprender mucho». Bolsas de basura inútiles Desde las Asociación para la Defensa de la Vida Ciudadana en Puerta Pilar también se lanzan duras críticas contra el reparto de un millón de bolsas de basura propuesto por la Junta de Extremadura. «Lo que ocurrirá es que tendremos en la calle las bolsas de cualquier fin de semana más el millón de bolsas de basura, porque los jóvenes no las van a usar». Por último, las asociaciones de Mérida y Badajoz advierten que las soluciones al problema deben proponerlas las autoridades, al tiempo que rechazan las críticas de quienes acusan a las asociaciones contrarias al 'botellón' de «denigrar» la imagen de los jóvenes. «No son los colectivos vecinales los que denigran a los jóvenes, sino sus hechos, su actuación incívica, el vandalismo... se denigran ellos solos, no hace falta que los denigremos nosotros».
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