Sevilla, 24/02/08 El Aljarafe pide con «urgencia» las pantallas contra el ruido20.000 vecinos demandan a Fomento que instale ya las barreras en la A-49
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![]() Imagen de la A-49 a su paso por el municipio sevillano de Tomares, ayer sábado |
Los más afectados son los residentes de las viviendas más cercanas al viario, localizadas principalmente en los municipios de Tomares y Castilleja de la Cuesta, aunque a la nómina de quienes piden a Fomento la instalación de pantallas se han unido vecinos de Bormujos y Gines.
El caso de Bormujos es especialmente llamativo porque cada vez son más las voces que se quejan de los ruidos en la Ciudad Universitaria. Los decibelios de sus reivindicaciones van aumentando a medida que este macrocomplejo residencial y terciario se va poblando y también porque al pie de la A-49 se ubica el Hospital de San Juan de Dios, que presta servicio a la mayoría de las localidades de la comarca.
Los vecinos de esta zona de Bormujos, con la apariencia de una ciudad autónoma prácticamente desligada del pueblo originario y muy orientada al sector servicios con gran presencia de bancos, restaurantes, guarderías y las instalaciones universitarias de la Ceu-San Pablo, critican que los problemas con el ruido de la muy cercana A-49 se vuelven cada vez más insoportables. Por si fuera poco, el tránsito de ambulancias hacia el hospital agrava la situación.
En concreto, los residentes de varios bloques que orillan con la autovía de Huelva se quejan del sonido y las vibraciones que sienten en sus inmuebles -«como si los coches pasaran por el salón», según denuncia un inquilino- por culpa de las bandas de desaceleración que tienen los accesos a la Ciudad Universitaria desde la A-49.
De noche y por la madrugada, se lamentan los vecinos, cuando apenas hay circulación dentro de la zona, puede percibirse perfectamente el tránsito de los vehículos a gran velocidad en la bajada a Sevilla por la propia autovía. Por si fuera poco, el reverso de la moneda por la ampliación de la autovía con el tercer carril son los ruidos y un tráfico aún más cercano a las fachadas de las viviendas.
Pero si en Bormujos las quejas provienen de los accesos, las denuncias vecinales de localidades como Castilleja de la Cuesta y Tomares para que el Ministerio de Fomento instale pantallas antirruidos en la fachada de la A-49 han caído sistemáticamente en saco roto.
Las viviendas más cercanas al viario son las más afectadas y el tercer carril de la A-49 para aliviar la densidad crónica de tráfico que padece la autovía ha provocado, sin embargo, un incremento de los decibelios, que doblan en ocasiones los 60 permitidos por la normativa sobre ruidos de la Junta de Andalucía. Algunas mediciones particulares sitúan, de hecho, la contaminación acústica por encima de los 80 decibelios en determinadas coyunturas.
El Ayuntamiento de Castilleja aprobó recientemente una moción solicitando al Ministerio la instalación de pantallas neutralizadoras del ruido en el trazado de la A-49 por su término municipal. El Consistorio asegura tener un compromiso de Fomento para su instalación y cuando las voces que las reclaman son cada vez mayores.
Para más inri, las demandas del Aljarafe caen en el saco roto de las competencias. Esta comarca reclama a Fomento, que es el Ministerio encargado de la conservación de la A-49 y su situación contrasta con las últimas actuaciones de la Dirección General de Carreteras de la Consejería de Obras Públicas.
Y es que la Administración autonómica acaba de licitar la instalación de pantallas en varios tramos de dos autovías que también soportan un elevado nivel de circulación. Así, en el trazado de la autovía de Utrera (A-376) a la altura de Quintos se colocarán estos sistemas neutralizadores del ruido respondiendo también a una demanda vecinal, al igual que en la A-92, donde la Junta ha licitado ya su instalación para proceder a la colocación de las pantallas antes del verano.
El Ayuntamiento de Tomares, gobernado por José Luis Sanz (PP), ha solicitado al Ministerio de Fomento el soterramiento del tramo de la autovía A-49 que separa dicho municipio de Castilleja de la Cuesta.
Pero estas reclamaciones no tienen nada que ver con las diatribas políticas. Es un problema social y medioambiental. De hecho, en Tomares, la propuesta de acuerdo para dar respuesta a la petición formulada por numerosos vecinos, fue aprobada en el último Pleno municipal por unanimidad de todos los grupos políticos.
En ella se insta a Fomento a que «a la mayor brevedad posible proceda al soterramiento de la autovía A-49 a su paso por los términos de Tomares y Castilleja de la Cuesta, así como a la sustitución de las actuales bandas de rodadura, por otros elementos que ralenticen el tráfico pero que no generen tanta contaminación acústica».
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