Artica, 10/02/08 El casco viejo de Artica sufre más ruido del legal por el tráfico de la ronda NorteLos 69,2 decibelios recogidos en un estudio están por encima de los límites permitidos
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![]() Imagen de las viviendas situadas en primera línea de la variante en Artica. Foto: JAVIER BERGASA |
Según el Decreto Foral 135/1989 de 8 de junio, los niveles sonoros equivalentes del ruido de tráfico no podrán ser superiores a 65 decibelios durante el día y 55 durante la noche en las fachadas de los edificios, "pudiendo admitirse incrementos no superiores a los 5 decibelios sobre los mencionados valores en los tramos viarios".
El estudio técnico y acústico fue encargado y financiado el año pasado por la anterior junta del concejo, a propuesta de un grupo de vecinos, para evaluar el impacto del ruido producido por el tráfico de la ronda Norte en las viviendas situadas en la avenida de Las Leras.
Por otro lado, cabe recordar que la ordenación urbanística promovida en su día por el concejo de Artica, sin respetar su entorno naturalístico, junto a la misma ronda, tiene mucho que ver con las afecciones que ahora sufren algunos de sus residentes. El concejo remitió el informe con las denuncias vecinales al Ayuntamiento de Berrioplano, que a su vez la tramitó ante el Gobierno de Navarra como titular de la carretera instando a que se analicen las medidas necesarias. El departamento de Obras Públicas respondió en noviembre subrayando que la solución técnica "debe ser aportada y financiada por el Ayuntamiento de Berrioplano, debiendo solicitar antes de iniciar las obras las autorizaciones oportunas".
El presidente del concejo, Alberto Pérez, abordó el tema en la última sesión plenaria celebrada en Berrioplano al asegurar que el ruido de la variante resulta ensordecedor. Pérez cree que es al Gobierno, como titular de la carretera, a quien corresponde buscar y financiar la solución. Hace tres años, el concejo impulsó la plantación de una triple hilera de árboles en el borde de la vía, aunque reconoce que hasta dentro de diez o quince años no cumplirán su función.
Tampoco están dispuestos a que se construyan barreras de hormigón que resten visibilidad y rompan la estética de la zona. El alcalde José María Irisarri aseguró en pleno que el Ayuntamiento tendrá que pedir permiso al Gobierno de Navarra para poder instalar barreras acústicas, aunque espera tener una nueva reunión con el departamento para aclarar cuál es la Administración competente.
No obstante, a la mayoría de los vecinos de las calles Las Leras y Mokamier, situadas en primera línea, no les preocupa excesivamente este tema ya que trabajan fuera y apenas hacen vida en un "barrio dormitorio". No hace más de diez años que ocupan estas viviendas unifamiliares y la mayoría sabía a dónde venía. "Trabajamos fuera y por la noche la verdad es que no nos molesta el ruido, quizás al mediodía se nota más, pero no es tan preocupante", señala Ana Belén.
Las viviendas están bien aisladas y les separan más de cien metros, desde la edificación hasta la variante, espacio que ocupan el jardín y las huertas. Juan José Beltrán asegura que en la calle Carrobide de Villava el ruido era mucho más intenso que el que percibe en su actual domicilio de Artica. "Además, hemos plantado setos y ha crecido la vegetación de abajo, lo que ha mitigado mucho el ruido", precisa.
Las bajas frecuencias de la villavesas o la falta de seguridad sí inquietan a esta familia. "A este grupo concretamente nos han atracado en tres ocasiones, sabemos que hay pocos efectivos de alguaciles y aunque patrulla la Guardia Civil hay mucho vandalismo y nos sentimos un poco desprotegidos", remarca. Jesús Sagasti coincide en su análisis de que Artica es un barrio residencial y "merodea gente extraña y vemos poca vigilancia". traslados Tampoco Rosa Tomé, en los cinco años y medio que lleva en Artica, se ha quejado del ruido.
Se trasladó desde Barañáin a uno de los chalés más expuesto a la carretera, ya que una escollera le asoma a esta variante en un lugar preeminente. "Nos preocupa el polideportivo. Queremos que se haga la Ciudad Deportiva sin más dilaciones. Acaban de inaugurar las instalaciones deportivas de Berrioplano pero además de quedar lejos, no hay una piscina para los niños.
Para Alberto, vecino de la calle Mokamier, los vecinos del pueblo de Artica apenas tienen relación con la nueva urbanización de Mogotes. "Dependemos en servicios y en tiendas sobre todo de Rochapea. Además, el servicio de villavesas es muy deficiente en horarios y recorridos".
Para Gregorio Murillo el ruido es "real y muy molesto. Es imposible dormir con la ventana abierta y aunque dentro de cada vivienda te puedes acostumbrar, porque las casas están aisladas, no se puede disfrutar del exterior de las mismas, del jardín o de la terraza, salvo los domingos y festivos", expone.
Las mediciones realizadas por la empresa corroboran que el ruido supera los niveles permitidos, agrega, y aunque en las primeras reuniones que se han convocado para tratar este tema han participado unas 25 familias, el problema afecta a buena parte del pueblo, "no sólo a las viviendas que estamos más próximas a la ronda sino también las que están cerca del monte".
La solución pasa, admite, por la instalación de paneles acústicos que lograrían reducir entre diez y quince los niveles de decibelios actuales para conseguir un "cierto confort".
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