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Granada, 05/04/08

Clausuran once 'chinos' por venta ilegal de alcohol en el entorno del botellódromo

Dispensan botellas de licor pasadas las diez de la noche y no preguntan la edad a los jóvenes. La mayoría son reincidentes y acumulan hasta 130 días de cierre
M. V. COBO

El viernes pasado la ciudad volvió a respirar macrobotellón. Y el botellódromo no fue el único espacio que se quedó pequeño para saciar las ganas de fiesta de los 15.000 jóvenes reunidos para beber en la calle.

Conforme iban pasando las horas, se agotaban las botellas de tinto de verano en los estantes de los supermercados cercanos, pero sobre todo, se iban llenando de chavales las tiendas de alimentación abiertas las 24 horas -los ya clásicos 'chinos'- que rodean el entorno del botellódromo.

Cientos de chicos entraban y salían para reponer las bebidas agotadas o empezar la juerga. Un trasiego constante en el que había jóvenes, y demasiado jóvenes, y que por supuesto no paró llegadas las diez de la noche, hora a partir de la cual está prohibido vender alcohol.

Los agentes de Medio Ambiente de la Policía Local ha estado haciendo un seguimiento especial de estos locales en los últimos días, hasta recabar pruebas sobre la venta ilegal de alcohol.

Con las pruebas en la mano, tanto de venta a menores como de la venta a deshora, se prepararon los decretos de sanción y cierre que se han repartido entre los once establecimientos, todos ellos ubicados en el entorno del botellódromo.

Meses de cierre

Las sanciones que imponen a estos locales van entre los 9.000 y los 15.000 euros y llevan aparejados también días de cierre que varían según el número de denuncias que acumulen. Porque la mayoría son reincidentes y ya saben lo que es pagar por estas prácticas fraudulentas.

Así, uno de los establecimientos que recibió anoche el decreto de cierre acumulaba hasta diez denuncias entre las presentadas por la Policía Local y las de la Policía Autonómica, que también tiene competencias en esta materia.

En concreto, este local, situado en Camino de Ronda, recibió un decreto en el que la sanción económica superaba los 24.000 euros y que tendrá que permanecer cerrado durante 130 días. Más de cuatro meses, mucho tiempo para no tener ingresos económicos con los que sufragar los gastos.

Los decretos que han recibido los responsables de estos establecimientos están firmados por el área de Medio Ambiente municipal y se entregan por el incumplimiento de la Ley 4/97 de Prevención y Asistencia en Materia de Drogas. Desde que han recibido el decreto, tienen 24 horas para cumplir el cierre, algo que controlará nuevamente la Policía Local. Y de hecho, estas sanciones ya las han cumplido la mayoría de los establecimientos.

Desde la Policía Local explican la fórmula que siguen algunos dueños de estos establecimientos que en principio están dedicados a la alimentación. Y es que suelen tener más de un local, de tal forma que cuando les cierran uno, remiten a su cliente a una segunda tienda que tienen abierta. Hay un caso en el que los dueños tienen hasta tres locales idénticos, en la misma calle, uno detrás de otro.

Cuando uno está cerrado por vender alcohol a menores o fuera de horario, en la persiana colocan un cartel en el que remiten al siguiente , que tiene el mismo nombre, pero con las palabras «Número dos» como 'apellido'.

Si el segundo local está cerrado, el cartel remite a otro establecimiento, que se llama igual, pero es el «Número 3». Y así, alternando las multas entre sus colmados, puede seguir vendiendo, usando los que están cerrados como almacenes.

Los locales cerrados están la mayoría en el entorno del botellódromo -Camino de Ronda, Gonzalo Gallas, Cañaveral o Pedro Antonio de Alarcón-, pero también los hay que han sido multados por esto mismo en Gran Vía o calle Elvira.

Los aguadores

IDEAL pudo comprobar en las últimas dos noches-jueves y viernes-, en un ambiente más tranquilo que el de la Fiesta de la Primavera, cómo estos 'colmados chinos' no respetan la ley que prohíbe vender alcohol a partir de las diez de la noche. Y de aquello de pedir el carné para comprobar la edad, ni rastro.

Pero los propietarios tienen sus propias fórmulas de seguridad. Normalmente, una vez alcanzada la hora crítica, suele haber más de una persona en la tienda. En la calle están lo que se conocen como aguadores, según explican fuentes de la Policía Local. Esos 'vigilantes' se encargan de avisar cuando ven presencia policial para que no se venda alcohol fuera de hora delante de los agentes.

Hay situaciones, como la que pudo comprobar este periódico en la noche del jueves, en que estaba toda la familia en la puerta -hombres, mujeres y niños- buscando presencia de los agentes policiales. Aún así, tampoco se cortaban mucho en vender alcohol al que se lo solicitaba. La noche del viernes, ya con más ambiente de botellón, se pudo comprobar que las botellas se las llevaban incluso chavales de apenas quince años, como reconocieron al salir. Y a ninguno de ellos le pidieron el carné de identidad.

mvcobo@ideal.es

«Las botellas nos las dan en bolsas de pan»

Los jóvenes asiduos al botellódromo suelen llevar la bebida comprada del supermercado, aunque estas tiendas 24 horas son el lugar idóneo para reponer si les falta bebida de madrugada

Las botellas nos las dan en bolsas de pan
Reconocer a los grupos de jóvenes que van camino del botellón es relativamente fácil. Tienen su franja horaria, a partir de las once de la noche, de jueves a sábado. Tienen su itinerario, que pasa por las calles que confluyen en el botellódromo.

Y tiene una serie de complementos fijos. Varios miembros del grupo -la actividad es en equipo- llevan bolsas de las que sobresalen los cuellos de las botellas de refresco, otras por las que asuman las torres de vasos de tubo de plástico y las que se achatan en la base por el peso de los cubitos de hielo.

Los más previsores llevan todas las bolsas del mismo supermercado, porque han comprado el botellón con tiempo. Como Andrés, Antonio, Pedro y José Luis. Ellos empezaban la noche en la plaza Einstein con su botellón a los pies. Esperaban a alguno más mientras hacían tiempo para que el botellódromo se fuera animando. «Hombre, siempre que podemos compramos la bebida en el supermercado, porque en el chino es un 'clavazo'», decían los jóvenes. En esta ocasión sólo les faltaban los vasos y el hielo, que sí que comprarían en el chino.

«La diferencia en la botella es de unos tres euros más y nuestra economía no está para muchos excesos», decían los chicos. «Aunque hay días que no tienes claro hasta última hora si vas a salir o no, y al final compras en la tiendecilla», replicaba otro de los chicos, estudiantes universitarios.

De lo que no habían oído hablar ninguno era de la prohibición de vender alcohol a partir de las diez de la noche. «Bueno, a mi una vez, en un 'chino' del Realejo, me dijeron que no me podían vender a esta hora», decía uno de ellos haciendo memoria. «Pero el carné no me lo han pedido nunca». Los chicos comentaban que en las tiendas suelen darles las botellas en bolsas de colores, para que no se vean mucho. «Hay alguno que te lo da en bolsas del pan, o en las de otro supermercado, para que no se note que lo has comprado allí. Aunque siempre te venden», concluyen los chavales.

La visita que sí será casi obligatoria a la tienda, tendrá lugar si se beben todo lo que llevan y deciden reponer. De madrugada, el 'chino' es su única opción. En el caso de esta pandilla, se han juntado siete y llevan dos litros de alcohol. «No creo que nos falte», dicen entre risas.

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