Jaén, 31/10/07 Condenan a dos años de cárcel al responsable de un pub por ruidosIgnacio FríasLa sentencia precisa que, además de la pena de prisión, en la que deberá de ingresar por ser la condena superior a dos años, se le ha impuesto al responsable del local el pago de una multa de 2.880 euros, y que indemnice al matrimonio que denunció los ruidos con la cantidad de 3.000 euros. No obstante, el propietario del local, que junto con el arrendatario, también había sido acusado del mismo delito, ha sido absuelto al no quedar acreditada su participación directa en la explotación del pub, por lo que no se considera probado que fuera también responsable de los ruidos que emanaban fuera del interior del local. La sentencia recoge también la “absoluta inactividad” del Ayuntamiento de Jaén, en este asunto, para intentar atajar o remediar el problema, ante las casi 30 denuncias que se presentaron a causa de las molestias que generaba este pub a los vecinos que habitan en las inmediaciones. Ante esto se está estudiando la posibilidad de presentar una reclamación por la vía contencioso-administrativa para que se depuren todas las responsabilidades que haya en este caso. El juicio se celebró el pasado 3 de octubre y, en él, los dos acusados se culparon, el uno al otro, de ser los responsables. El dueño del local declaró que el pub siempre contó con todas las licencias y estuvo dentro de la Ley, y que fue entregado a su arrendatario con toda la maquinaria en perfectos condiciones. También manifestó que fue este último, al que alquiló el local en noviembre de 2005, el que rompió el limitador de potencia de sonido, por lo que él no tuvo ninguna intervención, salvo proceder al cobro de la correspondiente mensualidad por el alquiler. Por su parte, el arrendatario del pub manifestó que el arrendador no le comunicó en ningún momento que se habían producido numerosas denuncias de los vecinos por ruido y le dijo que todo funcionaba bien, cuando no era así. Añadió que, “de haberlo sabido, no me hubiera metido allí”, pero que, de eso y otras cosas, se enteró en enero de 2006, cuando la Policía se personó en el pub para medir el ruido allí y en el domicilio de los vecinos que se habían quejado y que vivían justo encima del local. En esa medición, según la Patrulla Verde, se comprobó que el limitador no funcionaba ni se podían extraer los registros fonográficos. La revisión de los agentes tuvo lugar después de que los vecinos personados en el proceso como acusación particular, enviasen cinco denuncias al Ayuntamiento en menos de dos meses, entre noviembre y diciembre de 2005, para que se verificase si el ruido superaba los decibelios establecidos, lo que los agentes comprobaron, y procedieron al precinto del equipo de música.
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