Barcelona, 17/10/07 Por primera vez, un vecino de Barcelona es obligado a abrir su casa para medir el ruidoAlgunos de los que denuncian se niegan luego a someterse a las pruebas de ruidos. La Kripta tenía que cerrar a las 22 horas desde que en el 2004 fue denunciadoAntònia JusticiaUna orden judicial obliga, por primera vez, a un vecino a abrir su casa y permitir la entrada a los técnicos del Ayuntamiento con el objetivo de realizar una prueba de sonometría. El citado vecino había puesto una denuncia por ruidos contra el bar La Kripta, negándose después a permitir que el Ayuntamiento verificara si su denuncia era justificada. Al parecer, el vecino impidió hasta cinco veces la entrada de los técnicos, pero ayer un juez lo obligó a abrir las puertas de su casa. El caso sienta un importante precedente en Barcelona, ya que por primera vez se obliga vía judicial a los vecinos que denuncian a locales por ruidos a someterse a las pruebas de medición que determinan el nivel de aislamiento acústico de los locales respecto a las viviendas colindantes. Algo a lo que en muchas ocasiones se han negado los denunciantes -como en el caso de la sala de fiestas de La Paloma- alegando que no confían en la imparcialidad del Ayuntamiento que los realiza. El caso de La Kripta se remonta a noviembre del 2004. El distrito de Horta-Guinardó tomó la decisión de emprender la vía judicial después de que el vecino denunciante se negara hasta cinco veces a permitir la entrada de los técnicos que debían validar que su denuncia se ajustaba a la realidad. Este local, que actuaba entonces como pub musical, fue denunciado por ruidos y obligado a una serie de medidas. Entre ellas invirtió, según consta en el expediente del distrito, unos 80.000 euros en la insonorización del inmueble, que ocupa los números 8, 10 y 12 de la calle Tossa. Sin embargo, y pese a la inversión, el ayuntamiento del distrito tomó como medida cautelar dictar una orden que obligaba a La Kripta a cerrar a las 22 horas, todo ello basado en una denuncia que el propio vecino se ha negado reiterativamente a contrastar. La medición se realizó ayer en los dos pisos de la primera planta del edificio donde se ubica La Kripta. Los resultados no se sabrán hasta dentro de unos días. Al margen de a quién dé la razón, la Federació Catalana d´Associacions d´Activitats Recreatives Musicals (Fecasarm) ha expresado su malestar por una situación que "se ha eternizado" durante tres años con el agravante que ha supuesto para el propietario del local tener que cerrar a las diez de la noche, a la vez que valora el requerimiento judicial, dictado por el juzgado de lo contencioso-administrativo número 8 de Barcelona. Acusan al vecino denunciante de "actuar de mala fe", ya que con sus reiteradas negativas "imposibilitó que el local comprobara su grado de aislamiento y adoptara las medidas correctoras pertinentes si eran necesarias", señalaba ayer el secretario general de la Fecasarm, Joaquim Boadas. No descartan actuar judicialmente contra el vecino y reclamar daños y perjuicios por valor de 300.000 euros.
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