Palma, 30/03/07 'CASO CURSACH' / El trato de favor institucionalEl Govern se ríe de la Justicia: dejará a Cursach poner música a todo volumen en su 'discoabadía'Ultima un decreto que dará vía libre al empresario para hacer lo que le han prohibido los jueces - El PP quiere que esta norma derogue las anterioresESTEBAN URREIZTIETAEl Govern ultima en estos momentos un decreto encaminado a que Bartolomé Cursach incumpla la ley, desobedezca al Tribunal Superior de Justicia de Baleares y salve uno de sus principales negocios. El Ejecutivo balear tiene ya listo un borrador que ha sido diseñado con el objetivo de que el mayor empresario de ocio de Baleares pueda poner a su antojo música al aire libre en su sala de fiestas con forma de abadía gótica en la Playa de Palma. Durante el tiempo que quiera y mucho más alta que lo que acostumbraba. Este extremo, el de la música exterior, constituye el principal atractivo del negocio de Cursach y lo prohíbe la ordenanza municipal de 1995; varias resoluciones del juez de lo Contencioso Administrativo número 2 de Palma; y hasta una sentencia de la máxima instancia judicial de las Islas. Aun así, la Conselleria de Interior que dirige José María Rodríguez tiene a punto un decreto que está previsto que se firme en los próximos días, y que pretende dejar sin efecto las decisiones judiciales y usurpar a Cort todas las competencias en materia de ruidos. El borrador del decreto, al que ha tenido acceso EL MUNDO/El Día de Baleares, sostiene que a partir de ahora se puede poner música al aire libre sin ningún problema. Y agrega en su artículo número 4 que la música se podrá combinar con actuaciones en directo y medios de reproducción electrónicos y audiovisuales. La iniciativa la ejecuta Rodríguez, pero ha sido impulsada por el president Jaume Matas y la presidente de una conocida cadena hotelera cuya identidad revelaremos mañana. En todo momento ha sido además respaldada por el conseller de Turismo, Joan Flaquer, que se ha convertido en uno de los principales defensores de los intereses del discotequero durante los últimos tiempos. Vía libreEl Tribunal Superior ya se ha pronunciado sobre el caso concreto de Cursach prohibiendo expresamente al empresario de ocio poner en su establecimiento todo lo que no sea «hilo musical» pero también cualquier tipo de espectáculo al aire libre. Esto es, bailarinas, pinchadiscos, conciertos de música y proyección de espectáculos a través de pantallas gigantes. Nada de esto puede albergar la gigantesca discoteca MegaPark por orden judicial. El Tribunal Superior de Justicia de Baleares que preside Antonio Terrasa argumentó su decisión basándose en la ordenanza del Ayuntamiento de Palma, y ha rechazado todos los recursos interpuestos por el discotequero. A partir de ahí no cabe discusión posible. Ningún organismo extrajudicial puede revocar su dictamen. Y mucho menos la Conselleria de Interior, aunque llegue a aprobar el decreto que tiene ya prácticamente listo. El Govern que preside Jaume Matas a pesar de conocer estas resoluciones ha decidido obviarlas para favorecer a Cursach. El pretextoEl pretexto oficial al que alude este borrador pasa porque «se considera necesaria la regulación de las actividades secundarias de música, entretenimiento u ocio desarrolladas en terraza, espacio, recinto o similar al aire libre que tradicionalmente se están realizando en nuestras Islas». En este sentido precisa el escrito de la Conselleria de Interior que «el sector hotelero y la oferta turística complementaria de restauración y entretenimiento son básicos para las Islas Baleares como destino turístico preferente y sector económico de primer orden».
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