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Santa Cruz de Tenerife, 11/02/07

La armaron por encima de 55 decibelios

Más de 6.000 personas asistieron a la final del concurso de murgas del Recinto Ferial y defendieron el Carnaval en la calle
MIGUEL ÁNGEL AUTERO

Final Concurso de Murgas Tenerife 2007 Si algo quedó claro la noche del viernes en el Recinto Ferial, cuando las siete murgas finalistas se iban a disputar los premios de presentación e interpretación, fue que el público, más de seis mil personas, elevó los decibelios más allá de los topes que puede registrar sonómetro alguno. Las murgas no quisieron ser menos y alzaron también sus voces para defender el Carnaval en la calle.

Como si a la gente hubiera que empujarla para salir en Carnavales. Como si de repente a algún concejal se le ocurriera cambiar el día del entierro de la Sardina para reactivar la participación ciudadana en la luctuosa cabalgata. Basta con decirle al chicharrero que no haga tanto ruido para que sean miles las personas que se animan a gritar, cantar y silbar, todos a una pero cada una por su lado.

Fueron más de seis mil las almas que abarrotaron el Recinto Ferial durante la noche del viernes para seguir la final del concurso de murgas adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Y esa noche fueron todos a una. El público y los organizadores llevaban en sus ropas pegatinas con la leyenda: "Yo voy a salir". Las murgas, esta vez todas las murgas, acordaron esa misma mañana que por la noche saltarían a la tarima fashion con camisetas en las que se podía leer: "El Carnaval es la calle". Y así lo hicieron y sobre el escenario se desplegó también una enorme pancarta con la misma sentencia, algo que provocó el delirio carnavalero en el graderío.

Tras las bambalinas, y mientras tocaba la FuFa sobre el escenario, las murgas se iban preparando. Las primeras en llegar a la parte trasera del telón fueron Los Chinchosos y Triqui Traques. Algunos de sus miembros confesaban estar algo nerviosos pero encantados con haber llegado a la final. "Ahora sólo queda demostrar que el trabajo de meses se ha hecho bien". Allá atrás, fuera de las miradas del público, unos retocan el maquillaje de otros; otros se ponen aún más nerviosos; unos ríen y otros hablan como si aquí no fuera a pasar nada.

Pero no sólo de murgueros se llena la trastienda del escenario del Recinto Ferial. No son pocos los que se mueven tras las bambalinas para que de una manera u otra todo salga lo mejor posible. Técnicos de sonido e iluminación que trabajan durante horas metidos entre los andamios que soportan el decorado. Regidores que atienden las indicaciones para abrir unas grandes puertas que comunican un lado con el otro de la tarima. Las luces con las sombras del espectáculo.

Mientras la grada grita, se levanta, aplaude y canta los pasacalles, al otro lado los murgueros aguardan su turno para salir, también aplauden y se dan ánimos, también cantan pero bajito, para no forzar la garganta antes de que el jurado comience a evaluarlos.

Al principio de la noche, mientras algunos de Los Chinchosos se disfrazan para parodiar ante el público a Zerolo, a Ignacio González y a Antonio Plasencia, uno de los miembros de la murga deambula de allá para acá. Es Sergio y dice que "la noche está estupenda, unos estamos más nerviosos que otros, pero lo pasamos muy bien. Ya tuve la suerte también de abrir la noche con Chinchosos en 2005. Espero que la gente y nosotros disfrutemos con la actuación".

En relación con el auto judicial que se conoció el jueves por el que se suspendían cautelarmente los actos del Carnaval en la calle a partir de las 22:00 horas, Sergio dice que "algo tenemos reservado como sorpresa para el público pero no puedo decir nada".

Esteban Cano, que lleva en Triqui Traques desde 1995, asegura "que se pasa algo de nervios pero nos lo pasamos muy bien. Ya no se puede hacer nada, esta es la noche y ahora sólo dependemos del parecer del jurado. Intentaremos que todo nos salga como cuando actuamos en la tercera fase. Si nos sale como ese día, entonces estaremos contentos, muy contentos". Este miembro de Triqui Traque aseguraba momentos antes de subirse al escenario que también tenían algo preparado para criticar la demanda vecinal y el auto judicial, pero tampoco quiso revelar nada.

Con 23 años a sus espaldas como bambón, Pedro Afonso dice que "tiene muchas ganas de salir ya, siento ansiedad, creo que esa es la palabra. Yo pienso que el pueblo es quien hace esta fiesta, es quien manda. Lo mismo ocurrió cuando se cambió el día del entierro de la Sardina, ese miércoles de Ceniza salió muchísima gente. Entiendo la postura de los vecinos, que les moleste el ruido y tienen sus derechos, pero la demanda afecta a muchísima gente que se quiere divertir. Parte de la culpa la tiene el político que no ha arreglado a tiempo la situación y ahora está pasando esto".

Sandra Ramos, directora de Marchilongas, dice que "estoy bastante nerviosa pero con ganas de salir. Estamos muy ilusionadas. Creo que soy la que está más nerviosa de todas las de mi murga".

Al otro lado del escenario, el público vibra, apoya y ovaciona cualquier ocurrencia que critique a los vecinos demandantes y al juez del auto. Mientras la gente se lo pasa en grande, cientos de personas trabajan entre bambalinas. Policías, sanitarios y médicos, bomberos, miembros de Protección Civil, catering, periodistas, fotógrafos...

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