El Periódico de Cataluña Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


Barcelona, 05/02/07

Pisos para no dormir

La alquiladora 'reokupada'

RAFA JULVE

Josefa, en plena protesta
Josefa, ayer, en plena protesta
Josefa Manuel Barba solo pudo aguantar ocho horas instalada ayer en la plaza de Sant Jaume, asediada por el frío, las constantes visitas de los mossos y la policía y temerosa de que los manifestantes okupas de las 18.30 horas la emprendieran con ella.

Las personas que han ocupado su apartamento de Platja d'Aro (Baix Empordà), en cambio, llevan semanas allí y no hay visos de su marcha. Esta badalonesa de 49 años protestó ayer ante la Generalitat porque dice ser víctima de una de las múltiples posibilidades que ofrece el abanico de la usurpación. El año pasado alquiló el piso unos meses en una de las "peores decisiones" de su vida: el inquilino no solo se fue debiéndole más de 1.000 euros, sino que le cambió la cerradura y realquiló la vivienda a otra persona, de la que no ve ni un céntimo.

"El año pasado estaba recuperándome de un cáncer de ovarios y no me sentía con fuerzas para ir a Platja d'Aro, así que fui a una inmobiliaria para que alquilaran mi piso", recuerda Josefa. En pocos días, le encontraron un inquilino, un marroquí que, según ella, trabajaba de albañil para la propia agencia. Tras el pago de una fianza de 1.000 euros, ambos acordaron que el alquiler empezaría en mayo, a 500 euros mensuales excepto en agosto, cuando sería el doble por tratarse de un sitio de veraneo.

Más de 10 personas en la vivienda

Pasó el verano y Josefa no había cobrado ni agosto ni los gastos de luz y agua, pero pensó en positivo: el inquilino se había ido de casa en octubre, "con la llegada del ramadán". Hasta que llegó el 1 de enero y volvió el pesimismo.

"Pasé por delante del apartamento y vi que había luz. Fui a la inmobiliaria y, tras una discusión, logré que me dieran las llaves", explica la dueña, que se quedó de piedra al ver que le habían cambiado la cerradura. "No podía entrar en mi propia casa --rememora--, y encima me abrió la puerta una mujer marroquí que no conocía de nada". Fue ella quien le aseguró que el albañil de la inmobiliaria le había alquilado el piso (2.000 euros de depósito y 480 euros al mes) y que no quería irse.

Josefa comprobó con sus propios ojos que "allí viven más de 10 personas", que no dejan de armar jaleo y de ensuciar la finca.

"Ellos, bajo mi techo, y yo, pasando frío en la plaza de Sant Jaume", se quejaba. "Me quedo sin casa y sin dinero. La denuncia que puse en el juzgado de Sant Feliu de Guíxols no da aún resultado, pero mi abogado ya me ha cobrado 2.000 euros".

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org