Cádiz, 23/01/07 Hosteleros de San Francisco dicen que el fin del botellón es «una bendición»El hotel de Francia y París trabajaba al 50% los fines de semana por la movida
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![]() TRANQUILIDAD. Los empleados de la hospedería Las Cortes respiran ahora aliviados. / TAMARA SÁNCHEZ |
Pero por lo que respecta a los vecinos de San Francisco y calles y plazas aledañas, se abre ahora una nueva etapa de tranquilidad. Por fin, podrán dormir sin sobresaltos toda la noche, sin que algunos gamberros toquen su timbre a las cinco de la mañana o sin que el murmullo de las miles de personas que se concentraban en la calle les perturbe el sueño.
Algunos, incluso, anotaban como punto positivo que hasta se han podido sacar los contenedores de basura a la calle, que en los días de la movida -de jueves a domingo- debían permanecer bajo llave so pena de terminar pateados, tirados o hasta quemados en la calle.
Pero al margen de la tranquilidad para los vecinos, los hosteleros de la zona están más satisfechos si cabe. En el hotel de Francia y París, por ejemplo, se veían obligados a comunicar a sus clientes que las habitaciones que daban al exterior -justo la mitad del total- eran «con vistas a la movida». Eso ocasionaba que la mayor parte de estas 28 habitaciones se quedaran vacías durante el fin de semana, explica José Luis Peña, que trabaja en la recepción. Los jóvenes solían tomárselo mucho mejor, relata Peña, pero las personas mayores a veces protestaban porque «pensaban que no iba a ser para tanto». De cada 10 reservas, según sus cálculos, se anulaban siete u ocho al informarles de que hasta las cinco no podrían pegar ojo.
Algunos extranjeros, explica el empleado del hotel, «incluso bajaban con cámaras para grabarlo y fotografiarlo porque les parecía algo exótico». Hubo que poner, además, personal de seguridad en la puerta durante la noche de los sábados. Ahora el hotel se plantea incluso tomar alguna iniciativa «para recuperar el crédito perdido».
Idéntico caso es el de la Hospedería Las Cortes de Cádiz, un hotelito con encanto en plena calle San Francisco. Su gerente, Natalia Aguilera, asegura que las pérdidas ascendían a unos 3.000 euros mensuales y que durante el invierno se perdió el 7% de las reservas. Aunque el establecimiento no está en el epicentro de la movida, los clientes sí oían los gritos, carreras y cánticos durante toda la noche. Y se quejaban. Algunos, incluso, llegaron a abandonar el hotel por ese motivo.
Pero quien sospeche que hay quien ha perdido con esta iniciativa, está equivocado. Ni siquiera los bares y cafeterías de la zona lamentan la marcha de los miles de jóvenes. Más bien al contrario. José Luis Sánchez Vargas, propietario de la terraza San Francisco I y del pub Persígueme (en la esquina del callejón del Tinte) cree que el hecho de que el Ayuntamiento «por fin se haya decidido a aplicar la Ley» es una «bendición». «La gente normal no podía pasear, estaba lleno de gente orinando, los baños los dejaban hechos un desastre y el ambiente estaba muy enrarecido», relata.
Eso si, para Sánchez Vargas la medida llega tarde, «porque el Ayuntamiento de Cádiz ha sido el último de las capitales de Andalucía en aplicarla, porque todo lo que sean medidas impopulares les cuesta mucho tomarlas». Según sus cálculos, las pérdidas de negocio los fines de semana de invierno respecto al verano (cuando la movida se traslada a Muñoz Arenillas) eran de hasta un 80%. «Muchos clientes de Cádiz que venían a cenar dejaron de hacerlo», se lamenta. Ahora ve la situación «tremendamente positiva».
mcaballero@lavozdigital.es
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