Granada, 16/01/07 CARTASBotellón y guateque: hogaño y antañoPablo Sánchez DelgadoSr. Director de IDEAL: El botellón, que debería ser reunión bulliciosa y jubilosa de una juventud constituida en gran mayoría por estudiantes, se ha convertido por concomitancia con una minoría de vociferantes irresponsables en pesadilla para aquellos ciudadanos que sufren sus estentoreidades hasta altas horas de la madrugada dejando, además, toda la zona de diversión cubierta de suciedad con los restos de cuantos envases habían utilizado, sus micciones y sus vomitonas. Es el aliciente juvenil de todos los fines de semana motivado por la satisfacción de reunirse con amigas y amigos para tomarse unas «litronas, vinates o calimochos» de forma moderada según el deseo de muchos mientras otros se exceden abusando de esa libación alcohólica que suele llevarles a situaciones conflictivas y una minoría utiliza el lugar de reunión para, impunemente, tomar alguna clase de drogas nocivas para la salud con el consiguiente peligro de drogadicción. Ese botellón tan cuestionado y vituperado, perfectamente encauzado y controladas aquellas circunstancias de molestias ciudadanas (quizás el botellódromo sea la solución), eliminada la toma de estupefacientes y regulada la excesiva bebida de alcohol, puede ser un razonable movimiento juvenil de camaradería siendo sus participantes los que han de aplicar las normas que les hagan más sociables y dignos de consideración. El guateque, reunión alegre e íntima de gente joven, donde se bailaba y se tomaban piscolabis, era la diversión usual en los años cuarenta del siglo pasado. Se celebraba en la casa de algún amigo, bajo un severo control familiar, con música de gramófono o alguna guitarra y en la que se bebía limonada y se tomaban almendras, garbanzos tostados y altramuces y como colofón excepcional de la 'juerga' un cigarrillo, generalmente de matalauva. Algunos domingos el baile se realizaba en el casino del pueblo con la presencia de las madres de las jóvenes vigilando que no hubiera extralimitaciones motivadas por excesos etílicos como consecuencia de bebernos, en ese día, algún vermut con sifón Eran otros tiempos con otras mentalidades en los que sólo disponíamos de muy poquitas cosas y muchas limitaciones para la diversión juvenil. Pero cierto es que con ese poquito, ¿cuánto disfrutábamos y qué felices éramos! El guateque y el botellón son el referente de dos épocas distintas, antagónicas, separadas por un lapso de más de medio siglo. Son la contraposición entre dos sociedades dispares: una más conservadora, con una educación estricta, y otra más progresista, con una educación permisiva; una con sus penurias y otra con sus opulencias, pero ambas con sus defectos y sus virtudes.
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