Durango, 14/01/07 Vecinos de Durango reclaman el desalojo del edificio utilizado como gaztetxe desde hace ocho añosExigen que se ejecute la sentencia que en 2001 ordenó la demolición del inmueble porque fue construido sobre el cauce del ríoM. ARANBARRI
El alcalde, Juan José Ziarrusta, rechaza que la institución que él preside tenga responsabilidad alguna en la demolición del edificio. «Parece que la Confederación Hidrográfica y el Gobierno vasco no se ponen de acuerdo en quién debe hacerlo, porque estos últimos dicen que el fallo es anterior al traspaso de esa competencia», apunta. El argumento no ha convencido a los durangueses que viven en los alrededores del inmueble, de cinco alturas y situado en el número 23 de la calle Uribarri. Los vecinos reclaman a las autoridades municipales, judiciales o medioambientales que tomen cartas en el asunto para poner fin a «la sensación de desprotección» que experimentan. Fármacos para dormirLas quejas de los vecinos se centran en los ruidos, la suciedad y el «agravio comparativo» que representa el hecho de que los colectivos que gestionan el recinto no paguen impuestos por el servicio hostelero que ofrecen. Dicen que la actividad del gaztetxe les impide conciliar el sueño «si no es a base de fármacos», debido a la «contaminación acústica» que genera. También advierten de que la mayoría de los usuarios del bar que hay en la planta baja son menores y, aun así, «se vende alcohol sin ningún control». Finalmente critican que el local no sea inspeccionado por técnicos de Sanidad. El edificio fue ocupado en 1999, seis años después de su desalojo por haber sido construido de forma ilegal junto al cauce del río. Rebautizado como 'Sapuetxe', varios colectivos asumieron la gestión del inmueble y lo remodelaron para poder ubicar en su interior una biblioteca y espacios donde ofrecer talleres, representaciones, exposiciones y conciertos.
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