Barcelona, 03/01/07 CONFLICTO POR RUIDOS EN UN LOCAL CENTENARIO DEL RAVALEl consistorio espera que La Paloma reabra en primaveraLa sala cerró el lunes por la tarde, cuando acabó el plazo municipal
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![]() La sala La Paloma, ayer por la tarde, con las puertas cerradas. Foto: GUILLERMO MOLINER |
Martí explicó que hay que localizar bien el foco de ruido que afecta a un grupo de residentes del número 25 de la calle del Tigre, una finca que colinda con la centenaria sala, y arreglar el problema para evitar más molestias. Según el concejal, una vez se haya insonorizado totalmente la pared, La Paloma reabrirá, algo que puede suceder en primavera.
El pasado 20 de diciembre, los dueños de La Paloma recibieron una orden de clausura por parte del distrito de Ciutat Vella. Después de abrir con normalidad hasta Nochevieja, la sala bajó la persiana el 1 de enero por la tarde. Ese día era la fecha tope puesta por el distrito para que el local cerrara por su propia iniciativa y evitar así que fuera precintado por la Guardia Urbana.
Martí añadió que por ahora los propietarios no han pedido ayuda económica al Instituto de Cultura de Barcelona --la sala tiene una importante oferta cultural y su interior está protegido-- para poder realizar los trabajos, pero aseguró que si la piden la mirará "con buenos ojos".
Martí dijo ayer que espera que la sala no vuelva a abrir --tiene programación de jueves a domingo-- hasta que hayan hecho las obras de mejora. De lo contrario, La Paloma será precintada. La propiedad de la sala no quiso precisar qué hará esta semana, aunque en una escueta nota explicó que los 100 trabajadores se reunieron el lunes en una asamblea para solicitar a la empresa que no cierre, para evitar que ellos pierdan sus puestos de trabajo.
La orden de cierre municipal se emitió después de que el distrito comprobara en unas mediciones efectuadas en dos pisos que el ruido que emitía la sala superaba el límite permitido. La Paloma ya fue cerrada el pasado verano por el mismo motivo, y aunque los ruidos se redujeron, la sala debe hacer ahora un esfuerzo suplementario. En aquella ocasión, el distrito ordenó instalar un sistema de control y limitación del volumen de los reproductores musicales. El ayuntamiento detectó también una utilización inadecuada del limitador sonoro. La actitud llevó al distrito a abrir además un expediente sancionador, que puede acabar en una multa.
En el comunicado enviado ayer, la sala y los trabajadores insistieron "en la nulidad de cualquier prueba presentada por el ayuntamiento". También reafirmaron su denuncia de que las mediciones sonoras del consistorio no se hicieron, en su opinión, con aparatos homologados por la Generalitat de Catalunya.
El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, reiteró que si el acondicionamiento cumple todos los requisitos, la sala podrá reabrir sin problemas. "La ciudad que llamamos de mezcla, de usos mixtos que combina el uso residencial y la oferta de ocio, tiene estas complejidades. Los vecinos y residentes están al lado de una actividad que para todo el mundo es positiva, pero que debe ser compatible con el respeto al descanso vecinal", indicó Hereu.
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