Málaga, 01/12/07 «Por fin podemos dormir»Vecinos del entorno de la Merced afirman que el traslado del botellón les ha cambiado la vida. «Ya no tenemos que esquivar restos de botellas ni usar tapones para conciliar el sueño», dicenA. NOGUÉSASEGURA que hace un año su vida era «una pesadilla». E insiste en que no exagera. Encarnación S. (de 62 años) recuerda aquella etapa horrorizada. «De lunes a miércoles iba tirando, pero era llegar el jueves y me ponía mala. Para conciliar el sueño tenía que ponerme tapones, y ni por esas. Siempre había algún grito o algún coche con la música a todo volumen que me despertaba», explica. Coge aire y continúa. «Pero eso no era todo. Al día siguiente salías a comprar y tenías que ir esquivando restos de botellas. Era un pena como dejaban la plaza de sucia», añade. Tras más de una década de protestas, el pasado 30 de noviembre de 2006 Encarnación y otros muchos residentes de la plaza de la Merced consiguieron vencer al que durante mucho tiempo fue su gran caballo de batalla: el botellón. La decisión del Ayuntamiento de trasladar el punto de encuentro de jóvenes al paseo de los Curas permitió que la rutina de estos inquilinos experimentara un giro de 180 grados. «Nos han devuelto la tranquilidad. Salimos del portal con otra alegría e incluso podemos permitirnos el lujo de bajar a lo nietos a jugar a la plaza el domingo por la mañana temprano, algo impensable hace años», ilustra Encarnación. Y es que desde hace doce meses los habitantes de la plaza que vio nacer a Picasso tienen otro espíritu. Basta con darse un paseo por la zona y hablar con ellos. Todos coinciden en que han ganado calidad de vida. Entre ellos, José Antonio Ortega, de 65 años. «Yo me he criado en la Merced y era una lástima cómo estaba últimamente. Los fines de semana esto era una feria, no podíamos casi ni entrar a nuestra casa. Ahora se respira otro ambiente y se puede descansar», apunta. Ángeles Rodríguez, de 87 años, también destaca lo satisfecha que está con el cambio. «Antes había mucho escándalo y mucha suciedad por los grupos de jóvenes que venían. Actualmente el barrio es otra cosa», comenta. El ruido continúaLa representante de la asociación de vecinos Centro Antiguo y secretaria de 'Málaga contra el Ruido', Dolores Acosta, reconoce que el entorno de la plaza de la Merced ha mejorado «sensiblemente», pero denuncia que los residentes del centro histórico siguen padeciendo importantes problemas asociados a la movida de los fines de semana. «El cambio de ubicación del botellón ha sido un avance para bien, pero no la solución definitiva. Estamos contentos porque hay menos suciedad, menos malos olores y menos ruido, pero la zona sigue acústicamente saturada», critica Acosta, quien exige que las administraciones no se relajen y que velen de forma más efectiva para que «se cumpla la ley», apostilla. Carmen Barea, vecina de calle Beatas, comparte esta impresión. «Al quitar el botellón se ha dado un paso, pero ruido sigue existiendo. Además, hay muchos pequeños grupos de jóvenes que continúan bebiendo por las calles. Lo que hace falta es más presión policial para poner el verdadero punto y final a esta situación», concluye.
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