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Granada, 19/08/07

Los 'coches-disco' se convierten en pesadilla de veraneantes y vecinos

La música a tope desde vehículos de jóvenes hacen insufrible la estancia en playas y pueblos que hasta ahora se preciaban de ambiente tranquilo y familiar. El problema afecta a todas las playas granadinas e, incluso, a los municipios del Norte y la Alpujarra
JUAN ENRIQUE GÓMEZ

Jóvenes bailan con la música de los coches
DIVERSIÓN. Jóvenes bailan con la música de los coches en Granada / IDEAL
Se han convertido en una de las modas más seguidas por centenares de jóvenes. Coches de potencia y tamaño medio, dotados de equipos musicales de alto nivel, hacen las delicias de chavales entre 18 y 25 años, pero a sus conciudadanos les han hecho la vida imposible en verano y en invierno. No importa que exista una ley contra la contaminación acústica en Andalucía, ni las ordenanzas municipales de ruidos. Nadie, ni las policías locales ni la Guardia Civil hacen nada para evitarlo, y además dan un consejo a quienes lo sufren: «No se meta usted en problemas y déjelo pasar».

Este verano la moda se ha disparado de tal forma que es difícil encontrar una playa o pueblo vacacional que se libre de los 'coches discoteca'. La ley del 'botellón' ha rebajado considerablemente el número de concentraciones juveniles, tanto en la capital, como en otros municipios tradicionalmente 'botelloneros' como Almuñécar o Salobreña, pero ninguno de ellos se han librado de la nueva moda del coche con los altavoces a todo trapo.

Playas tradicionalmente familiares y tranquilas, como Castell de Ferro, La Mamola y la Rábita, llevan varios años sufriendo el efecto de grupos de jóvenes que no pueden reunirse sin tener junto a ellos los coches con la música a máximo volumen sin importar ni la hora ni las molestias al vecindario.

Sin control

En la capital granadina, la Policía Local ha sancionado a más de un centenar de 'coches discoteca' en los dos últimos años, pero en el resto de los municipios, las multas son inexistentes. No se persigue ni el ruido de los escapes libres, ni tampoco las emisiones sonoras, a pesar de que están prohibidas por ley, e incluso supondrían retirada de puntos del carnet de conducir.

La Policía Local de Granada ha detectado un importante crecimiento en el número de coches 'tuneados' con equipos de música de alta potencia, e incluso algunos que no sólo tienen altavoces en el interior del vehículos, sino que poseen sistemas de altavoces exteriores, para que el sonido salga hacia fuera casi con la misma potencia que al interior. Estas modificaciones de los vehículos no están permitidas por la legislación, pero a nadie parece importarle.

Puntos negros

La provincia de Granada está llena de puntos negros de 'coches discoteca', donde actúan con impunidad total. De las denuncias vecinales recogidas por organizaciones contra los ruidos, grupos ecologistas e incluso el defensor del pueblo de Andalucía, se pueden considerar como los más ruidosos, los pueblos del cinturón de la ciudad, Maracena a la cabeza, donde los espacios situados junto al parque del Anfiteatro, se vuelven inhabitables en las noches de los fines de semana. Ahora, en el verano, el problema se extiende a casi todas las noches.

En la capital granadina, el paso de vehículos con la música a tope por las calles del centro, es continuo, día y noche, y se concentran en lugares cercanos a la gasolinera de Neptuno y algunas plazas del Albaicín, Chana Zaidín.

Visitantes que huyen

Los alcaldes de localidades turísticas de la provincia de Granada, tanto de la Costa como de la Alpujarra, e incluso del Norte, saben que muchos visitantes no han aguantado más de dos días y se han marchado por culpa de los coches discoteca en lugares en los que esperaban paz y tranquilidad. A pesar de ello se niegan a dar publicidad al problema para evitar que otros visitantes se lo piensen antes de acudir a pasar sus vacaciones a municipios como Pampaneira, Lanjarón, Castell, Albuñol y otros aparentemente tranquilos como Orce y Galera.

La costa es donde más sufren el problema, y no sólo en verano, época en la que la gente, en lugares muy concurridos aguanta más este tipo de cosas, sino que también ocurre en temporadas de menos afluencia de visitantes, como mayo, junio, septiembre y octubre. Quienes se quedan o toman sus vacaciones en esos meses, no tienen más remedio que sufrirlos, y los alcaldes miran hacia otro lado.

En la Herradura, los aledaños de una escuela de surf, en el centro del paseo marítimo se puede considerar el punto negro de mayor intensidad de ruidos por equipos de música en coches. Sus vecinos ya lo tienen asumido y saben que no podrán pegar ojo, ni tener tranquilidad hasta las tantas de la noche.

Lo mismo ocurre en algunos puntos de Almuñécar. Las tradicionales playas de jóvenes, como 'La Palillera', algunos puntos junto al peñón y los alrededores de las zonas de bares, en la plaza de Kelibia, son los elegidos para las concentraciones diarias de jóvenes con estos coches. Aunque en verano el problema es más intenso, ocurre todos los fines de semana del año.

El paseo marítimo de Salobreña y las zonas situadas junto al peñón son, en esta playa, las más afectadas y los aledaños de discotecas.

En Motril, es la playa de Poniente la preferida para concentrarse. La ventaja de esta zona es que muy grande y el problema se diluye, pero para los propietarios de apartamentos y los que han alquilado casas para pasar una temporada, supone un no poder vivir en paz. En Motril también se da el problema en plazas de la localidad, donde los chavales se concentran a primera hora de la tarde-noche, para irse, a partir de las diez y media o las once, hacia discotecas o a la playa de Poniente.

Más hacia la zona oriental, Torrenueva, tiene el problema en diferentes puntos del paseo marítimo. Igual que en Carchuna, aunque en esta playa, por su longitud, el efecto negativo es menor.

En Castell de Ferro, ocurre junto a los chiringuitos situados en el paseo en el centro del pueblo, y en los aledaños de la urbanización que se encuentra en la playa de salida del pueblo hacia Almería.

En La Rábita, el problema se mantiene todo el año, tanto en verano como en invierno, y en un punto concreto, ya que esta playa no llega a 800 metros de longitud.

Sí hay normas

Fuentes de la Guardia Civil aseguran que no pueden hacer nada para evitar que un grupo de diez o veinte chavales, con cuatro o cinco coches, aparquen en cualquier lugar y dejen la música puesta a toda pastilla. La burocracia que supondría el hecho de sancionarles o precintar los equipos de música es tan complicada, que es preferible hacer la vista gorda.

Cuando se producen denuncias vecinales, que no son habituales porque temen reacciones de los jóvenes en contra de los denunciantes, acuden al lugar y dicen de que no pueden poner la música a ese volumen, pero dos días después, los advertidos se han olvidado de la advertencia.

Expertos en contaminación acústica, aseguran que la legislación andaluza faculta a los ayuntamientos a actuar. Existe el decreto 326/2003 dictado por la Junta Andalucía, que en su artículo 43 dedicado a las actividades ruidosas en la vía pública, indica que en lugares de concurrencia pública «no se podrán realizar actividades como cantar, proferir gritos, hacer funcionar aparatos de radio, televisores, instrumentos o equipos musicales, mensajes publicitarios, altavoces independientes o dentro de vehículos, etcétera, que superen los valores de niveles de emisión al exterior establecidos en el reglamento o, en su caso, que por su intensidad o persistencia generen molestias a los vecinos que, a juicio de la Policía Local, resulten inadmisibles».

Los alcaldes, e incluso la Policía Local de algunos municipios indican que no tienen aparatos para medir la intensidad de ruido, pero se olvidan de que el artículo en cuestión les faculta para ser ellos los que evalúen los sonidos que resulten inadmisibles y actúen contra ellos. No impone un horario de permitido o prohibido. La norma se puede aplicar a cualquier hora del día o la noche, al contrario de lo que muchos piensan, que hasta las doce la noche, todo está permitido.

Hasta 6.000 euros

En la capital granadina la ordenanza municipal de ruidos prohíbe expresamente los coches discoteca. La legislación andaluza indica que que los equipos de sonido de los coches no pueden colocarse de forma que salga al exterior. No se pueden rebasar un mínimo de decibelios a ninguna hora del día.

En todos los casos las sanciones podrían ser de entre 3.000 y 6.000 euros. Esta es la norma, pero su aplicación es casi inexistente. Los municipios pequeños no han desarrollado ordenanzas de ruidos, pero deberían aplicar la normativa autonómica. Se podría, incluso, aplicar la normativa de tráfico, y la ley 'antibotellón' en los casos en los que los grupos de jóvenes se dediquen a beber alcohol en la calle.

El problema es creciente y se ha llegado a denuncias de vecinos y empresarios de hoteles, que ven impotentes como la tranquilidad es cosa del pasado y que sus clientes se marchan sin intención de volver.

jegomez@ideal.es

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