Santander, 12/08/07 Cañadío: cazados con las manos en la copaLa policía ha abierto más de 300 expedientes reguladores por consumir alcohol en la vía pública durante el último añoN. MAGDALENA/E. MUNÁRRIZ
Prueba de esta masificación de personas que se dan cita en la zona son los 100 litros de cerveza y las más de 130 botellas de alcohol que los pubes venden aproximadamente cada fin de semana. A pesar de que las cifras parecen muy elevadas hay que tener en cuenta que miles de personas de todas las edades llenan la plaza en las noches de fiesta. No obstante, los hosteleros insisten en que el consumidor bebe con moderación y que en los últimos meses se ha incrementado estrepitosamente el consumo de la cerveza sin alcohol y del agua mineral. Un factor importante han sido los controles de alcoholemia realizados por la Policía Local y las quejas de los vecinos de la zona, aunque aseguran que todavía no dan los «frutos deseados». Controversia en CañadíoEsta polémica afecta a todos los establecimientos de copas de la plaza, que se hallan en una constante lucha con vecinos y policías. Uno de los responsables del Blues, un establecimiento veterano en la zona, asegura que la situación no es tan «grave», ya que hay que tener en cuenta que «Cañadío es la única zona de marcha en Santander y el ambiente sólo prevalece los meses de verano, en los que la gente sale». Asimismo, explica que es difícil controlar el ruido que se produce, «puesto que es generado por las personas que están en la calle» y no tanto por los locales que están insonorizados. Sin embargo, no todos los locales son iguales. El encargado del Loft testifica que su bar está exento de la polémica, «ya que dadas las dimensiones del mismo y el perfil del cliente, éste no salen a beber las copas a la calle, sino que permanece en el local conversando y disfrutando de la música». La trifulca entre vecinos y trasnochadores es, en su mayor parte, consecuencia del ruido de esta fiesta nocturna. Se supone que los bares de copas respetan las medidas de insonorización y que hay limitadores de ruido, pero casi nunca se cumplen. Según datos proporcionados por el Ayuntamiento de Santander la Ley del Ruido no se respeta del todo. Se tramitan una media de ochenta expedientes sancionadores por año a consecuencia de las denuncias de la Policía Local, debido a los incumplimientos de la ordenanza municipal sobre protección del medio ambiente contra la emisión de ruidos y vibraciones. La gente joven no lo tiene en cuenta y no le importa generar más ruidos. Ellos opinan que los propietarios de las viviendas son un poco intransigentes. «Tienen que comprender que es la zona de marcha» y creen que más de un damnificado ya conocía las características y los problemas de la zona cuando compró su piso, momento en que no les importó. DenunciasPero los problemas no terminan aquí. Las quejas continúan y los locales son denunciados. Se tramitan una media de 70 expedientes de medidas correctoras para subsanar deficiencias en los establecimientos, en materias relativas al control de emisión de ruidos y vibraciones. Otro factor ruido son, como se puede apreciar en las fotografías, las miles de personas que salen de los bares para beber sus copas en la calle. Es predecible que cuantas más veces se acude al mostrador del bar, más alto se habla y se pierde el control. Pero la Policía Local instruye una media de más de 300 expedientes sancionadores al año por el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública. Aunque Cañadío sea un espacio dedicado a la fiesta por la noche, no suelen producirse incidentes relevantes. Es por ello, que a los participantes en esta jornada lúdica acuden a la plaza en buscan de un ambiente tranquilo y amigable. El papel que asumen los asiduos a la fiesta en esta problemática es de crucial importancia. «Los fiesteros aseguran que Cañadío es un lugar mítico para salir por la noche. La disposición de esta plaza, situada junto a la Iglesia de Santa Lucía, da pie a la tertulia y al encuentro de nuevas amistades de otros lugares. En verano, como bien es sabido, son muchos los turistas que acuden a conocer la capital cántabra. La plaza por la noche cobra un papel de suma importancia en la interacción entre santanderinos y visitantes». Los turistas, este año, han subido en número, en referencia a los anteriores, noticia que no es motivo de asombro porque Cantabria ya forma parte de los circuitos turísticos internacionales, según asegura el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Javier López Marcano. No es de extrañar la cantidad de gente que se aglomera junto a las calles de uno de los lugares más frecuentes en la noche santanderina. Además, se debe tener en cuenta que ésta es una ciudad que vive del turismo más ahora en verano. Cualquier ciudadano podrá constatar la diferencia que existe entre la estación de verano e invierno. Por lo que la hostelería aprovecha esta época para hacer caja y afrontar los duros meses de invierno. Un futuro mejorUna de las consecuencias de esta guerra llevada a cabo durante años es el silencio que prefieren guardar algunos de los bares cuando se les pregunta por este tema. Los propietarios de los establecimientos se niegan a hablar y desplazan a terceros la carga que supone aportar nuevos datos al respecto por miedo a alimentar el enfrentamiento con los vecinos de la asociación Ensanche Santander. Pero la solución a toda esta problemática varía dependiendo de la tesitura personal de cada una de las partes. Los somnolientos vecinos dicen que los dueños de establecimientos de copas tienen que tomar medidas para que los clientes no salgan a la calle con bebidas, los noctámbulos camareros manifiestan, «tengo que vigilar el interior de mi negocio pero no puedo mantener el orden público de la plaza» y los usuarios quieren «mucha fiesta». Como nunca llueve a gusto de todos... que la suerte les acompañe y la razón les ayude a buscar la mejor solución.
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