Coruña, 09/08/07
El ruido en todas las calles supera los límites fijados por la OMS
La reivindicaciones vecinales sobre el ruido en algunos barrios tienen, a efectos técnicos, su fundamento
Los sonómetros instalados en marzo por el Ayuntamiento en puntos estratégicos evidencian que los niveles acústicos de la ciudad son mucho más altos de lo lícito y recomendable
D. G.
Las decisiones tomadas en los últimos días por la Junta de Gobierno Local respecto al control de los ruidos en zonas que se han declarado como acústicamente saturadas, es una clara consecuencia de los resultados obtenidos por la Red de Vigilancia de la Contaminación Acústica implantada el pasado mes de marzo.
Los cinco sonómetros colocados estratégicamente en diversos puntos de la ciudad, y controlados desde la concejalía de Medio Ambiente, revelan que los niveles acústicos que soportan los vecinos de dichas zonas superan con creces las medias permitidas por la legislación europea.
El caso más relevante es el de la estación ubicada en la avenida de Alfonso Molina a la altura del IES Fernando Wirtz, justo enfrente de los juzgados. El resultado de los datos obtenidos por dicho sonómetro durante los últimos cinco meses arrojan una cifra preocupante: 77 decibelios (dB). Esta es la media aproximada de ruido que se registra diariamente en ese punto de la avenida, algo que se podría extrapolar al resto del vial.
Y es que las mediciones no bajan de los 70 decibelios, cuando lo máximo permitido por la legislación europea en horario diurno está fijada en 65 dB.
El tráfico es, sin duda, el foco de contaminación acústica más importante en A Coruña como se desprende de las mediciones efectuadas en Alfonso Molina y en los sonómetros de la carretera de Bens y la calle de Juan Flórez. Los niveles máximos de ruido registrados por estas estaciones coinciden con las horas de mayor circulación vial, entre las 10 de la mañana y tres de la tarde.
Un caso especial es el barrio de Matogrande, donde los picos más altos se dan a partir de las 20.00 horas, coincidiendo probablemente con la salida de la ciudad.
Difícil descanso
Por la noche, lejos de mejorar, la situación empeora. La medición del sonómetro de Alfonso Molina llega hasta los 76 decibelios, en la franja entre la medianoche y las dos de la madrugada. Teniendo en cuenta que, según la OMS, el límite de ruido aceptable para poder dormir es de 55dB, resulta obvio que los residentes de edificios colindantes con la avenida tengan dificultades para conciliar el sueño.
En la zona del Orzán, la situación es muy similar, pero con matices. En este caso, el foco sonoro es principalmente la "movida" nocturna. Los resultados de la estación ubicada en la calle de Juan Canalejo lo evidencian, ya que el nivel de decibelios en la zona pasa de una media de 53 durante los días laborables, a 70 los fines de semana.
Este dato es más preocupante si se tiene en cuenta que los ruidos se producen entre las dos y la seis de la mañana.
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