Barcelona, 02/08/07 Los grupos electrógenos superan el ruido legalCuatro mediciones en el interior de pisos marcan cifras inaceptablesXABIER BARRENA / ROSA MARI SANZ
La conclusión es que, aun con las ventanas cerradas, los decibelios que se cuelan en las casas vulneran tanto la ley catalana como la ordenanza municipal. De los cuatro equipos analizados ayer por el doctor ingeniero industrial Atanasi Jornet --con un sonómetro homologado-- el más ruidoso fue el que estaba emplazado en la calle de la Marina, cerca de la confluencia con Rosselló. A un metro del equipo, a mitad de la acera, el sonómetro marcó los 94dBA. La normativa señala que a partir de los 85dBA es necesaria la protección acústica. EL DECIBELIO AEl oído humano capta mejor unos sonidos que otros. El dBA, o decibelio A, es una unidad que filtra las altas y las bajas frecuencias y mide tan solo las más dañinas para el oído humano. En el segundo piso del edificio de Marina aledaño al generador, una finca de apartamentos turísticos, se alcanzaron los 83 dBA en el balcón y los 58dBA en el interior --con doble vidrio--, con las ventanas cerradas. La normativa catalana, del 2002, limita el ruido nocturno en interior a 25 dBA. La municipal, con matices, a 30 dBA. Según explico ayer uno de los recepcionistas, Roland Mor, la propiedad ha preferido no ocupar las habitaciones que daban a la calle. "Evitamos el primer piso, pero no siempre es posible. La empresa ya se ha quejado, además, el día del apagón tuvimos que hacer descuentos del 50% a algunos clientes", explicó. La calle de Xiprer en su cruce con la de Escornalbou, a 100 metros de la subestación de Maragall, incendiada el pasado 23 de julio, es una vía usualmente tranquila. El ronquido de un generador a 84,4 dBA provoca más que molestias a Rosa Campos: "Es completamente insoportable. Tanto en el comedor como en la cocina --que dan a la calle-- se sienten incluso vibraciones. Suerte que los vidrios son gruesos, pero ya no sabemos qué hacer". CON TAPONESSu marido, Jordi Serra, que ha tenido que recurrir a los tapones para poder pegar ojo, ha presentado una denuncia ante la OCUC y tiene previsto reclamar también ante la Generalitat. "A estas personas las tendrían que haber enviado a un hotel", tercia Jornet mientras acaba sus mediciones: En el interior del piso, con las ventanas cerradas, el sonómetro marca 52dBA. Pilar Valero vive en una segunda planta en la calle de Sant Antoni Maria Claret, cerca de la de Sardenya. Desde que tiene el generador bajo su ventana no ha vuelto a salir a la terraza por la noche. "He tenido que cambiar de habitación para dormir. Es como estar todo el día oyendo martillazos". Con las ventanas cerradas, 49,5 dBA. En la terraza, a las 13.30 horas, casi sin tráfico, oscilaba entre los 74 y los 76 dBA. VENTANA ABIERTAEn la calle de Gabriel i Galán, una finca con terraza a la Meridiana es la que está rodeada de mayor ruido ambiental, precisamente por la vía rápida. A un metro del generador, el sonómetro se acerca a los 90 dBA. En el segundo piso, Juanjo nos abre la puerta. Es el piso de sus padre y están de vacaciones. "Solo espero que el aire condicionado funcione cuando mis padres vuelvan"-- señala preocupado-- "porque aquí no se puede abrir la ventana". Los 74 dBA registrados cuando no está cerrada tienen la culpa.
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