Logroño, 30/04/07 Cancha multiusos, musculación, spa, pista de hielo... y ruido, mucho ruidoJAVIER BAÑARES CARO/CONCEJAL SOCIALISTA DEL AYUNTAMIENTO DE LOGROÑOHace unos días, el señor alcalde inauguraba, a bombo y platillo -ambos instrumentos acallados por el ensordecedor ruido de los grupos de refrigeración- el Polideportivo de Lobete. Un edificio vanguardista, construido con materiales de última generación. Una obra magnífica que marcará un antes y un después en el competitivo mundo de la arquitectura y, por si esto fuera poco, dotado con todos aquellos servicios que ni el ciudadano más exigente jamás se hubiera atrevido a imaginar. Porque, ¿puede alguien figurarse que para entrar al baño turco haya que ponerse casco, que las fugas de agua sean elementos decorativos y de diseño exclusivo, que los ruidos de los equipos de refrigeración sean cantos de sirena y que el cuarto del gas, según lo advierten unos carteles esté pegado a un colegio? Estos detalles que para la mayoría de los humanos, incluidos los responsables de la obra, pasarán y han pasado desapercibidos, están ahí dando ese toque de especial distinción al edificio. Puede decirse que Lobete es un complejo deportivo completo y con pimientos, una obra magnífica, pero no ejemplar. Pero no nos engañemos. Durante estos días la asistencia al polideportivo ha sido multitudinaria. Colas desde el amanecer para conseguir una entrada, visitas guiadas, explicaciones, escenario de la entrega de los Premios al Deporte Riojano, en fin una locura, pero claro, sabemos que hay gente que se apunta a un bombardeo y además como es notorio: a lo que es gratis hay que ir cueste lo que cueste. Durante la ejecución de las obras, los vecinos de Albia de Castro, Calvo Sotelo, Duquesa de la Victoria, Padre Claret, y las comunidades escolares del colegio público Duquesa de la Victoria e Instituto Hermanos D'Elhuyar hemos sufrido ruidos, muchos ruidos, suciedad, lodos, cortes de tráfico, de luz, de agua, ver como las aceras recién terminadas eran vilipendiadas por camiones, hormigoneras y demás maquinaria pesada, restos de cemento, arena y barro en la calzada, que por cierto, está para asfaltarla y pintar la señalización horizontal de nuevo. Y esto lo hemos aguantado con paciencia, estoicismo y ejemplaridad, ni una voz discordante, porque la gente es buena, demasiado buena además de paciente -Hoy por ti mañana por mí -decía un vecino. -El que algo quiere algo le cuesta -respondía otro. -Las molestias cesarán algún día y luego a presumir de obra, paciencia y buenos alimentos -comentaba un tercero, y eso hicimos, esperar ¿Qué otra cosa podíamos hacer sino esperar? Tras dos modificaciones presupuestarias y un incremento del 40% del precio final, rondará la friolera de 4.700.000 euros largos, la obra parecía finalizada, o al menos eso se deducía tras la fiesta inaugural. Los ruidos por fin cesarán, que ingenuos fuimos, nada de eso, los cánticos de sirena siguen con mayor fuerza y constancia inagotables e incansables. Desde nuestros balcones y ventanas divisamos un entramado de tuberías, válvulas, electro válvulas, bombas de aspersión, bombas impelentes y todos cuantos elementos forman el dispositivo encargado de comunicar las calorías precisas al agua del spa y las frigorías necesarias a la de la pista de hielo, y todo esto al aire como si de un conjunto escultórico se tratara. El grupo o los grupos de refrigeración y térmico funcionan sin descanso las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana y siendo optimistas ocho o diez meses al año. El ruido que produce o producen es ese ruido molesto, constante, industrial, que sabes que está ahí, que no te olvida, que te rodea y no te deja ni a sol ni a sombra. Los dulces cantos de sirena convertidos en ruido infernal han robado el sueño a la mitad del barrio, y envuelto y sitiado por su molesto y monótono cántico al colegio Duquesa. Siempre nos habíamos quejado del ruido que algunos jóvenes hacían los fines de semana, en el parque de las Chiribitas e incluso en el patio del colegio cuando celebraban el botellón, pero eso era mucho más llevadero. El incordio era una vez a la semana y no todas. Además, una llamada a la policía y miel sobre hojuelas, a dormir. Ni las carreras de coches y motos, hoy en desuso, molestaban tanto, en fin los frenazos y aceleraciones habían formado parte de nuestra vida cotidiana, pero al girar en la rotonda de Padre Claret el ruido se diluía en la distancia. En fin, que en el fondo los vecinos del barrio, preferimos los gritos de los jóvenes en sus juergas y el sonido de los motores de motocicletas y coches en sus alocadas carreras que el irritante ruido de los mencionados grupos hidráulicos del Polideportivo de Lobete. Corre por las calles una leyenda urbana que la gente ilustrada, científicos, ingenieros, y arquitectos son gente tan concentrada en su profesión, que llevan fama de despistados y ningún interés por las cosas mundanas, puede que sea cierto. Pero en el caso de la construcción del polideportivo de Lobete los responsables tanto políticos como técnicos han estado en el limbo de los justos, y ahora sí que se nos plantea un problema serio y profundo, como el limbo según la nueva doctrina Papal no existe, va a ser difícil encontrar a los mencionados responsables para que arreglen este desaguisado del ruido del grupo o grupos de refrigeración. Poner al aire libre el mencionado grupo sin haber estudiado las consecuencias acústicas es de mucho nivel, es para contarlo, sobre todo después de la experiencia del Polideportivo de Las Gaunas, que por cierto todavía no se sabe cuanto costó. Hoy hemos coincidido tres vecinos en el portal a la hora de ir a trabajar. -¿Qué tal? -ha preguntado el del 13º D. -Como me ves ahora, así toda la noche. No he pegado ojo. Me estoy obsesionando -ha respondido el del 11º C Han clavado su mirada en mí esperando una solución que no se darles -Yo duermo poco y mal, pero este ruido es insufrible. Mi mujer dice que como siga esto así va a acabar en el psiquiátrico. -Allí nos veremos todos- han dicho los dos a coro. Al salir a la calle nos hemos tropezado con otro vecino, con la sonrisa tatuada en su rostro, exento de ojeras y con cara de haber dormido como un niño- ¿Habéis visto la pista de hielo? ¿No? Es una verdadera bomba. Nos hemos mirado los tres como sonámbulos, es el sordo del 8º B
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