La Vanguardia Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


Barcelona, 27/04/07
Vuelve el incivismo

La plaza de los Àngels se convierte en un nuevo punto negro ante la proliferación de lateros, botellón y suciedad

Los equipos de BCNeta limpian la plaza con chorros de agua a presión, que obligan a los jóvenes a desalojar el lugar
Lluís Sierra / Mariona Alba

La plaza de los Àngels, con la llegada del buen tiempo, recupera la imagen de la Barcelona de hace dos veranos, cuando vivió bajo el estigma del incivismo. A partir de las nueve de la noche, numerosas botellas pueblan la rampa y las escaleras ubicadas frente al Macba, mientras un pequeño ejército de lateros pulula por la zona vendiendo latas de cerveza. El esfuerzo de los equipos de limpieza - más activos y eficientes que hace dos veranos- no consigue eliminar los montones de botellas, bolsas y restos de comida sobre el pavimento.

Con el calor aumentan las ganas de disfrutar del aire libre. Acudir a una terraza para tomar una cerveza en compañía de los amigos después de trabajar parece apetecible, pero hay quien prefiere sentarse encima del cemento de la plaza de los Àngels, escenario de un botellón improvisado.

Los jóvenes llegan antes de cenar con las bebidas que han adquirido en algún supermercado de la zona. Pero si las olvidan echan mano de los numerosos lateros, que ofrecen cervezas por tan sólo un euro, precio mucho más bajo que si se la tomaran en cualquier bar de la zona.

Un vendedor ambulante explicó a este diario que suele ganar aproximadamente 30 euros netos por noche. Entre lateros establecen sus horarios y zonas para no hacerse la competencia. Compran las latas a 70 céntimos y sacan 30 de ganancia vendiéndolas a un euro.

Se la juegan, porque la ordenanza para la convivencia en el espacio público (ordenanza del civismo) prevé sanciones de hasta 500 euros por la venta no autorizada de alcohol, además de poder sufrir la pérdida de la mercancía aún no vendida. Se la juegan también los consumidores que les compran.

Adquirir estas latas está sancionado por la mencionada ordenanza con la misma multa de hasta 500 euros. Y el consumo de alcohol con idéntica cantidad, que puede incrementarse en algunas circunstancias (invitando a las aglomeraciones, o con presencia de menores, o causando molestias al vecindario) hasta los 1.500 euros. De todos modos, la posibilidad de acabar sancionado no es habitual.

Esta misma semana, la noche del martes, mientras lateros y ciudadanos ocupaban con bebidas la plaza de los Àngels una pareja de la Guardia Urbana patrulló por la zona sin que se levantara acta de ninguna irregularidad. Parece que ahora, la aplicación de la dura ordenanza, sea más permisiva. Las patrullas no impiden a los jóvenes consumir bebidas alcohólicas. Durante todo el 2006, en un año entero de aplicación de la ordenanza, se abrieron en Barcelona poco más de 500 expedientes por venta ambulante no autorizada de bebidas alcohólicas.

Las bolsas se amontonan en las escaleras de la plaza y las latas vacías se acumulan en hileras entre los restos de comida, envoltorios de shawarma - manjar pakistaní de pollo o ternera-, restos de comida rápida o servilletas. Sólo una minoría de los reunidos en la plaza de los Àngels recoge sus latas o restos de comida y las deposita en las papeleras situadas alrededor de la plaza, en las calles contiguas. Otro repaso a la ordenanza señala que dejar estos residuos en el suelo puede costar otros 500 euros.

Es difícil encontrar un espacio para el reposo, la gente se amontona en las escaleras y paredes de la plaza, junto al museo de arte contemporáneo. Cuando los visitantes de la sala de exposiciones salen a la calle se encuentran descolocados, perplejos por la cantidad de gente que se congrega y, sobre todo, la acumulación de escombros que se forma alrededor del edificio, desaparecen rápidamente del lugar. Entre extranjeros y autóctonos, los patinadores y skaters siguen deslizándose por el asfalto, 16 meses después de la entrada en vigor de la ordenanza de civismo en la ciudad.

En enero del pasado año se puso en marcha esta norma, que prometía mano dura y civismo para Barcelona. Por aquel entonces los amantes de las piruetas y saltos sobre ruedas tuvieron que convivir con la prohibición de patinar en el espacio público. La Guardia Urbana se encargaba entonces de impedirles desarrollar su deporte favorito en este espacio, que habían tomado como un lugar de ensayo propio.

Alrededor de las once de la noche los jóvenes se ponen en alerta, pues saben que les queda poco tiempo de diversión al aire libre, se acerca el momento de limpiar. Cuando llega BCNeta a hacer su trabajo los jóvenes deben huir de los potentes chorros de agua que se llevan por delante todo aquello que se cruza en su camino.

El uso doble (limpiador y disuasor) de las mangueras viene empleándose con éxito en plazas más dadas a la práctica del botellón, como las del barrio de Gràcia y otras del distrito de Ciutat Vella.

A las doce de la noche la plaza de los Àngels parece otra. Desierta y con la cara limpia, ya sólo quedan los últimos trabajadores de limpieza, que la dejan como si nada hubiera ocurrido.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org