Valencia, 27/04/07 ÁGORA DE LA CIENCIALa pérdida de oído podría evitarse con vitaminasPedro A. Alemán LópezLa pérdida de oído originada por exposición a ruidos fuertes es una patología cuya incidencia está en aumento. Muchos son los grupos de riesgo. Desde trabajadores de la construcción hasta los asiduos a discotecas, son personas que día tras día se encuentran envueltos en ambientes ruidosos. Otro gran grupo de riesgo que, por desgracia, están expuestos son los soldados sometidos al fragor de las batallas. En los últimos diez años las investigaciones realizadas han demostrado que la disminución de la capacidad auditiva se debe en parte a la formación de radicales libres en las células durante y tras la exposición. De esta forma, recientes estudios para su prevención, se han centrado en compuestos con actividad antioxidante que puedan reducir la generación de estos radicales. Un nuevo proyecto dirigido por el doctor Josef M. Miller, profesor de la Universidad de Michigan (Estadous Unidos), ha puesto de manifiesto que la combinación de las vitaminas A, E y C y magnesio, es muy efectiva para prevenir la sordera permanente causada por ruido (Free Radical Biology & Medicine, 42 (2007) 1454-1463). Para ello administraron a conejos de indias una combinación de altas dosis de vitaminas A, C y E y magnesio, una hora antes de la exposición a ruidos de 120 decibelios (tan intensos como el motor de un avión al despegar a una distancia cercana), y continuaron el tratamiento durante cinco días. La pérdida de oído fue significativamente menor en los animales tratados con la combinación de los cuatro nutrientes que en aquellos en los que faltaba alguno de ellos. Parece ser que las vitaminas y el magnesio actúan conjuntamente previniendo el daño celular, de forma que la dosis suministrada antes de la exposición al ruido reduce la formación de los radicales libres que se producen durante la misma y la administración de estos nutrientes durante los cinco días después destruye los radicales que continúan formándose tras la exposición. Los ensayos clínicos en humanos de estos comprimidos nutritivos pueden comenzar pronto y, si tienen éxito, el producto podría estar disponible en el mercado en unos dos años, ya que las vitaminas y el magnesio utilizados son suplementos usados ampliamente. Es decir, no son nuevos fármacos y por ello, no requieren de nuevas pruebas de seguridad
Pedro A. Alemán López
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