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Palma de Mallorca, 03/04/07
PALMA / Una ley 'a la carta'

Los hoteleros dicen ‘no’ al decreto que permite a Bartolomé Cursach poner la música a todo volumen

Afirman que si el Ejecutivo permite la música al aire libre por encima de los 85 decibelios «atentaría contra los que han apostado por una oferta de ocio digna» - El Govern no comunicó a los empresarios turísticos la aprobación del nuevo decreto
INDALECIO RIBELLES

Confusión y preocupación en el ánimo de los empresarios turísticos y hoteleros de la Playa de Palma por la decisión del Consell de Govern de dar luz verde al informe del decreto que permitirá al empresario de ocio Bartomeu Cursach poner música a todo volumen en su discoteca con forma de abadía gótica de la Playa de Palma.

Gracias a este salvoconducto al que sólo le queda el visto bueno del Consell Consultiu, este empresario podrá llevar a cabo todo tipo de espectáculos al aire libre y utilizar sus pantallas gigantes. La Conselleria de Interior que dirige, José María Rodríguez, aumentará hasta límites insospechados hasta ahora los decibelios máximos autorizados en locales de ocio al aire libre, 85 frente a los 60 ahora en vigor.

Desde la asociación de hoteleros de la Playa de Palma, su presidente y portavoz, Francisco Marín, afirmó ayer que si el decreto se aprueba en los términos en los que este diario ha publicado «sería una afrenta para todas las personas y empresarios que han apostado por una oferta de ocio digna en la Playa de Palma y creo que en el resto de Baleares», aseveró.

El decreto de Interior pretende dejar sin efecto las decisiones judiciales y usurpar a Cort todas las competencias en materia de ruidos y sostiene que, a partir de ahora, se puede poner música al aire libre casi sin ningún problema. En su artículo número 4 se indica que la música se podrá combinar con actuaciones en directo y medios de reproducción electrónicos y audiovisual.

Vuelve el infierno sonoro

El decreto amplía considerablemente los límites sonoros que establece la normativa actual ya que contempla en su artículo 6 que locales como la discoabadía de Bartolomé Cursach podrán elevar el volumen de su música en el exterior hasta los 85 decibelios.

Para Marín «si volvemos al pasado después de todo lo que hemos hecho durante estos años estamos arreglados», señaló el empresario turístico.

«Esto no es de recibo, ni el decreto que se ha redactado, ni la forma de proceder porque ni tan siquiera se nos ha consultado y la verdad nos ha cogido totalmente de sorpresa», agregó un desconcertado Marín.

Tan es así que el máximo representante de los empresarios turísticos del Arenal indicó que «se pondrá a trabajar con los servicios jurídicos para conocer las repercusiones que se derivarían de este decreto porque ni tan siquiera hemos sido consultados», afirmó.

La Ordenanza municipal para la Protección del Medio Ambiente contra la Contaminación por Ruidos y Vibraciones con fecha de 1995 precisa que en el exterior de los establecimientos de ocio el volumen máximo queda fijado en 65 decibelios de día y 60 de noche. En términos similares se expresa el decreto 20/1987 de la propia comunidad autónoma que está en vigor en estos momentos.

La primera discoteca MegaPark, la que precedió a la discoabadía y que tuvo que ser derribada por sus irregularidades urbanísticas, en su mayor apogeo, nunca llegó a proyectar más de 75 decibelios.

Para Marín el desconocimiento de su contenido es tan absoluto que lo mismo, «hay quien puede opinar que a nosotros nos podría favorecer pero como no sabemos nada lo mejor es esperar a tener constancia oficial de su contenido, aunque no lo creo», dijo.

Las denuncias de Cursach

En el mismo sentido el portavoz del sector turístico de la Playa de Palma anotó que «ahora lo que también queremos conocer es en qué situación se encuentran las denuncias que desde la asociación de salas de fiesta (vinculada a Cursach) se han interpuesto contra los establecimientos turísticos del Arenal por poner música al aire libre en sus terrazas», afirmó.

Marín tiene constancia, en concreto, de 7 denuncias contra hoteles y «queremos saber nosotros también en qué situación se encuentran y cómo nos puede repercutir este decreto porque aquí todos tenemos que ser medidos por el mismo rasero, y lo que vale para uno tiene que ser válido para el resto», manifestó el portavoz turístico de la Playa de Palma.

A raíz de la decisión judicial que acababa con los principales atractivos de su principal discoteca Megapark, Cursach optó por denunciar el año pasado a todos los establecimientos que tienen algún tipo de espectáculo en el exterior o que simplemente amenizan a sus clientes con un hilo musical. Se han visto afectados hoteles, restaurantes y biergartens contra los que la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas de Baleares interpuso centenares de denuncias que han sido tramitadas por el Ayuntamiento de Palma.

«Lo que es inaudito es que un empresario denuncie a otros del mismo sector», indicó el portavoz de los empresarios.

«Quién sabe como puede acabar esto si ahora se hace este decreto», se interrogó Marín. La avalancha de denuncias teledirigida por Cursach llegó a alcanzar incluso al gerente de Urbanismo y al técnico que inspeccionó su macrodiscoteca.

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