Palma de Mallorca, 1/04/07 ELMUNDO OPINACarta blanca al ruidoEl decreto que permitirá la música a todo volumen en la discoabadía de Cursach raya el esperpento cuando sus redactores han tratado de justificar la medida que desafía al mismísimo Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB). El decreto para hacer más ruido tiene todos los números para entrar en el libro Guiness de los reglamentos absurdos y, por ende, convertir la zona de ocio de la Playa de Palma en un lugar intransitable. Porque Cursach no sólo ha conseguido que le permitan incrementar el límite sonoro de 65 a 85 decibelios, también ha logrado modificar nada menos que el protocolo seguido en las mediciones de la Patrulla Verde. Con el nuevo reglamento hecho a la medida de Cursach, las mediciones sonoras habrá que hacerlas en el «interior de las viviendas con las puertas cerradas». El próximo paso suponemos que será la obligatoriedad en las viviendas colindantes de los establecimientos de Cursach de instalar un doble acristalamiento a cargo de sus sufridos moradores. Ya lo manifestamos en su día: este decreto es un atropello y va en la dirección contraria al multimillonario proyecto de transformar la Playa de Palma en la mejor zona turística del mundo.
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