Palma de Mallorca, 1/04/07 'CASO CURSACH' / El enésimo trato de favor institucionalEl Govern impone que la música de Cursach se mida «con las puertas y ventanas cerradas»
Decreta que a partir de ahora las mediciones sonoras se harán 'a cal y canto' desde las edificaciones vecinas. ESTEBAN URREIZTIETAEl nuevo decreto del Govern obligará a partir de ahora a que la música de la discoabadía de Bartolomé Cursach sea medida desde las edificaciones vecinas «con las puertas y las ventanas cerradas». La nueva normativa aprobada por la Conselleria de Interior con la intención de beneficiar al mayor empresario de ocio de Baleares vulnera así la ordenanza municipal del Ayuntamiento de Palma, que exige medir la música desde las viviendas, restaurantes o establecimientos hoteleros situados en los alrededores con las ventanas abiertas y situando el medidor a unos 2 metros de las mismas. El nuevo decreto, que ya cuenta con el visto bueno del Consell de Govern y ha sido trasladado al Consell Consultiu, conseguirá que disminuyan los decibelios registrados por las mediciones y que el empresario de ocio pueda subir tanto como pueda el volumen de la música disco que desprende en verano su gigantesca sala de fiestas al aire libre en la Playa de Palma. Pero es que, además de disminuir el impacto de su infierno sonoro en las mediciones sonoras, el nuevo decreto permitirá a Cursach desobedecer al Tribunal Superior de Justicia de Baleares. Le autorizará poner música a todo volumen -entre 65 y 85 decibelios-, a pesar de que la máxima instancia judicial de las Islas ya le ha denegado la posibilidad de amenizar a sus clientes con todo lo que no sea «música ambiente». Asimismo, le permitirá eludir otras prohibiciones dictadas por el Tribunal Superior como las de tener bailarinas, pinchadiscos, montar conciertos al aire libre, o retransmitir eventos deportivos a través de las pantallas gigantes de su establecimiento. Con este decreto, el Govern cede al chantaje que viene ejerciendo el discotequero desde hace un año. A raíz de la decisión judicial que acababa con los principales atractivos de su negocio, Cursach optó por denunciar a todos los establecimientos que tienen algún tipo de espectáculo en el exterior o que simplemente amenizan a sus clientes con un hilo musical. 'Café para todos'Su objetivo, intentar hacer creer que todos se encuentran en su misma situación y presionar así a las autoridades con la intención de que hicieran la vista gorda a cambio de que retirara sus denuncias. Cursach arremetió contra hoteles, restaurantes y biergartens. Sin distinción. Interpuso centenares de denuncias y lo hizo fiel a su estilo, es decir, mediante persona interpuesta. En esta ocasión a través de la organización que dirige su socio Pedro Vidal: la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas de Baleares. La avalancha de denuncias teledirigida por Cursach llegó a alcanzar incluso al gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma y al técnico encargado de inspeccionar su macrodiscoteca. Ahora el Govern ha dado a Cursach lo que pretendía: carta blanca.
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