Sevilla, 27/11/06 Evangelina Naranjo: Las alternativas de ocio al botellón son una tonteríaEva Sánchez / Javier ChaparroCon una amplia experiencia municipal a sus espaldas, Naranjo conoce de cerca las necesidades de los ayuntamientos y afirma que éstas quedan cubiertas con la normativa aprobada. Han aprobado una ley antibotellón, pero no hay dinero que complemente su aplicación. Ésta no es una ley integral, es una ley de potestades administrativas que da a los ayuntamientos instrumentos jurídicos y de protección ante las actuaciones que lleven a cabo en función de cómo, cúando y dónde se viva o se disfrute o se persiga el fenómeno conocido como el botellón de los jóvenes. En ningún momento fue propuesto como una ley integral por nadie. Lo que ocurre es que después algunos alcaldes han pedido medidas económicas para acompañar esta ley, que no tienen su razón de ser puesto que todas las actuaciones que tienen que poner en marcha los ayuntamientos son de su exclusiva competencia. ¿Qué va a hacer la Junta? Ayudar económicamente a los ayuntamientos a través de convenios bilaterales si así lo solicitan para dotación y/o mejora de infraestructuras municipales. Además, tienen la posibilidad de autofinanciarse a través del dinero que recauden de las multas. Pero sus datos indican que ningún ayuntamiento ha solicitado estas ayudas. Así es. Esta ley la venimos gestionando desde hace un año, pero en todo 2006 la Consejería de Gobernación no ha recibido ninguna petición por parte de los ayuntamientos en materia de infraestructuras para las actuaciones de las que estamos hablando. ¿Le ha sorprendido? No, no. ¿Por qué? Bueno, porque los alcaldes saben muy bien qué tienen que hacer con el fenómeno del botellón. Yo he estado en un ayuntamiento y sé cómo se trabaja y qué es lo que se necesita para ordenar un fenómeno como éste. ¿Tienen medios suficientes los ayuntamientos para aplicar la Ley? Los mismos que han tenido hasta ahora. De hecho ha habido, no para mi sorpresa, municipios que han empezado a regular el fenómeno antes de la entrada de aplicación de la ley. Esta ley no es café con leche para todos, sino que está redactada para que cada ayuntamiento la adapte a sus propias necesidades. Hay ayuntamientos que están siendo más eficientes que otros para la aplicación de la ley, pero algunos no saben aún dónde van a poner su botellódromo. La palabra horrible, por cierto. ¿Usted con qué nombre se quedaría? Es que a esta consejera no le corresponde dar ese nombre. Habrá lugares en los que se necesite dar un nombre y en otros lugares no, o a lo mejor hay municipios en los que no tienen que crear espacios. En la ley no aparece en ningún sitio la obligación de crear espacios. La realidad es que se habla de botellódromos. ¿No suena eso a una invitación a los jóvenes para que se puedan emborrachar? No, el debate se está desnaturalizando. Como va a entrar en vigor la ley se dice que vamos a crear espacios para que los jóvenes hagan barrabasadas, pero el espíritu de la ley es la ordenación de los espacios públicos para la convivencia y para el descanso. Hay también, como Izquierda Unida, quien sostiene que la norma es demasiado coercitiva. No comparto esa opinión. No tengo ningún complejo político a la hora de redactar una ley en la que aparezca un capítulo sancionador. La ley también posibilita, en el caso de las infracciones cometidas por menores de edad (de 16 a 18 años), que éstos realicen medidas de carácter social compensatoria. ¿Estaría de acuerdo en que a las salidas de los botellódromos se establecieran controles de alcoholemia? Si los jóvenes van a coger vehículos privados, sí. E incluso me atrevería pedir que hubiese controles en las entradas para evitar que los menores consuman alcohol. He defendido y defiendo la existencia de espacios para la diversión controlados y seguros, que es además una demanda de los jóvenes. Por tanto, ¿controles a la entrada y a la salida? ¡Y dentro! ¿Cómo se ordena eso? Insisto, como cada ayuntamiento estime oportuno. ¿Hay medidas alternativas para hacer frente al botellón? Hace unos diez años, a raíz del asesinato de un joven en Sevilla, la Junta promovió el llamado Pacto por la Noche, que incluía la apertura de bibliotecas, de polideportivos Todo eso es una tontería. ¿El Pacto por la Noche fue una tontería? No, no, no, no, no, me refiero a cuando se piden medidas alternativas. Llevamos muchos años hablando de pactos integrales de medidas alternativas y, al final, no funcionan. Las medidas de ocio, que las propongan los jóvenes. ¿Qué es todo un Gobierno proponiendo a los jóvenes cómo, dónde y cuándo se tienen que divertir? Pero de esas alternativas se habló en su tiempo, ¿no? No lo voy a negar. Pero la sociedad avanza y la juventud también. Yo no estoy de acuerdo con un plan integral, porque ya lo hay para otras medidas. Muchos se han sorprendido porque pensaron que no íbamos a ser lo suficientemente valientes como para meternos con la juventud. Aquí está la Ley.
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