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Santa Cruz de Tenerife, 26/11/06
EL CARNAVAL EN LA CALLE

Posturas encontradas e irreconciliables

J. D. Méndez y H. Gonar

EL DÍA logró reunir por primera vez en torno a la mesa de la redacción a detractores y defensores de la continuidad de la fiesta tal y como se concibe hoy, "con coches del desguace que emiten sonidos ensordecedores". Frente a la jurisprudencia del caso de Las Palmas, los chicharreros hablan de tradición y Fiesta de Interés Internacional.

La polémica sobre la celebración del Carnaval en el centro de la ciudad centró esta semana el debate de EL DÍA, justo días antes de la presentación del director de la gala. Para hablar del futuro que le espera a la fiesta en la calle participaron el concejal encargado de la organización, Bruno Piqué; Felipe Campos, abogado de las comunidades que presentaron recurso contra esa celebración; Justo Fernández, vecino de esa zona; el "padre" de las murgas Enrique González (Ni Fú-Ni Fá) y dos representantes de los cuatro grupos que se personaron en el caso como afectados en el caso de que se suspendieran las carnestolendas 2006: Josechu Álvarez, de la murga Ni Pico Ni Corto, y Fernando Hernández, director de la comparsa Los Joroperos. El acalorado debate dejó de manifiesto que para conocer el futuro del Carnaval en la calle hubiera sido mejor preguntar directamente al magistrado que lleva el caso, dadas las posturas enconadas que defendieron unos y otros, especialmente Justo Fernández, con el asesoramiento jurídico de Felipe Campos, frente a Bruno Piqué, avalado por Josechu Álvarez y Fernando Hernández, mientras que Enrique González parecía por momentos ser un firmante más de la denuncia contra quienes provocan ruidos.

Derecho a la salud

Justo Fernández dejó claro de entrada que se considera "víctima de un Carnaval que no tiene nada que ver con la tradición, el de las murgas o las comparsas. El actual es absolutamente salvaje y basta con ver las cosas que veo desde mi casa. Defiendo mi derecho a la intimidad, a dormir y a la salud, derechos humanos que hay que preservar como hace la Constitución o una ley que promueve el Parlamento de Canarias donde dice que es ilegal la música en la calle".

Para el comentarista televisivo y ex sindicalista "tan tradicional como el Carnaval de Tenerife es el de Río de Janeiro y allá se hizo un sambódromo para sacarlo de la calle porque existía el mismo problema que aquí. En la Feria de Sevilla se ha hecho un recinto y en Valencia o Pamplona intentos de evitar el problema. Voy a mantener mi posición en el Tribunal Supremo o en el de Estrasburgo. Pero esta vez voy a denunciar al alcalde y a los concejales por omisión del cumplimiento de la ley. Desde enfrente de la plaza de España hasta la confluencia con la calle San Sebastián hay una amplia franja en la que no vive nadie y en la que se puede hacer el Carnaval en la calle, ese de los coches y los camiones que compiten en hacer ruido, si no lo quieren suspender".

¿Trasfondo político?

Bruno Piqué aseguró que "ha habido un intento de acercamiento entre el Carnaval y el derecho al descanso que tienen los vecinos, pero discrepo de la opinión que dice que en distintos lugares del territorio nacional se han ido acordonando las fiestas. Se habrán bajado los niveles de los altavoces, pero también lo hemos hecho, y no se han sacado de sus recintos originales de siempre. No sé si hay trasfondo político, pero como responsable político y carnavalero, el Carnaval no es negociable".

Fernando Hernández valoró que "el año pasado el concejal consiguió retirar esos coches. La actitud de ustedes (los denunciantes) consiguió el efecto boomerang y gente que hacía mucho tiempo que no salía volvió al Carnaval. Los grupos hacemos una labor social sacando a mucha gente de la calle que mientras ensaya no hace otra cosa, y una promoción turística fuera de las Islas. Es posible que coches con la música a tope nos molesten a todos, pero ya el año pasado se intentó mejorar".

Demagogia o realidad

El debate se centró en si el Carnaval pierde por ir a otro sitio y en la ironía de que "se hace para molestar a los vecinos". Para el edil sí se pierde, mientras Justo Fernández dijo que los bares dan comisiones. Surgió ahí el primer encontronazo entre Fernández y Piqué. El primero acusó al concejal de "demagogo por echar a los ciudadanos contra nosotros".

Josechu Álvarez dijo entender el malestar de los vecinos del centro, a la vez que añadió que "las carrozas hace tres años que no pasan y gracias a ustedes Villalba Hervás el viernes de la Cabalgata fue un desierto. Entiendo la molestia y que no se hagan barbaridades en los portales, pero de ahí a, de repente, presentar un recurso para eliminar el Carnaval en la calle, va un abismo y no estoy de acuerdo".

A dónde ir

De nuevo polemizó Fernández para apostillar que "nadie pide que se elimine el Carnaval, sino que no se celebre aquí porque hay otras calles donde hacerlo como detrás del Cabildo y la plaza de España donde ponen los quioscos. Ahí no hay vecinos". Piqué discrepó de nuevo y ante la alusión a que es la entrada y acceso a la ciudad, Fernández concluyó: "Hay una vía marítima por debajo que por esa noche puede valer".

Piqué retornó a la idea recurrente: "Ustedes están empeñados en que el Carnaval se hace en las calles Villalba Hervás y San José para molestar a los vecinos. Es evidente que tenemos entre 200.000 y 300.000 personas las noches grandes y cada uno va al ambiente que le apetece, pero no creo que el origen del Carnaval fuera fastidiar a nadie ni en la actualidad tampoco". Para Justo Fernández, "ése no es el origen pero desde hace siete u ocho años se colocan coches ilegales con unos altavoces enormes a más de cien decibelios de sonido haciéndose la competencia. No hay música sino ruido, y lo dicen los mismos carnavaleros".

Felipe Campos expuso el matiz jurídico como representante de las comunidades denunciantes. "Hablaré del estado de derecho al que se tiene que ajustar el ayuntamiento, con independencia a nuestras apetencias particulares. Lo que se recurre no es el Carnaval sino los actos musicales por la noche en la zona centro. Alcalde, concejales y funcionarios deben someterse plenamente a la ley y el Tribunal Supremo marca la doctrina definitiva. Los actos musicales en la zona centro son ilegales y no se pueden celebrar allí".

Un descafeinado muy cargado

Campos añadió que "el año pasado en el primer fin de semana, descafeinado, las mediciones de la Policía Local arrojaron resultados brutales; se trata de un delito contra el medio ambiente. La ley canaria establece que los decibelios a pie de fachada no pueden exceder de 55, según la OMS, y ese día se midieron 155. Si el próximo Carnaval se va a celebrar exactamente igual será una locura desde el punto de vista del estado de derecho. Esos actos musicales van a depender de la decisión del TSJC o del Supremo, pero no hay que esperar a eso". El letrado puso el ejemplo de Las Palmas, "donde el TSJC obligó al traslado de zona de las actuaciones musicales".

Fiestas populares en peligro de extinción

Fernando y Josechu plantearon que, por esta regla de tres, "habría que suspender todas las fiestas de los pueblos de la isla. Desde las del Cristo a los fuegos artificiales de Los Realejos". Campos recordó que "los políticos han tenido desde 1998 para adaptarse a la ley. No digo que no tengan un coste político, pero es la norma".

Fernández planteó que "es insoportable aguantar esa música más de nueve horas, hasta por la mañana". De nuevo hubo tensión cuando Piqué apeló a las reuniones mantenidas entre el alcalde y los afectados, y Fernández señaló que no se había cumplido nada. Piqué comentó que "discutir lo absurdo no tiene sentido" y Fernández dijo que "llegamos a un acuerdo que luego tú rompistes".

La decisión del concejal coincidió con "el momento en que la gente salió a la calle en masa". Fernando la valoró como "un acierto porque el público estaba indignado". Para Justo Fernández "el problema son esos coches del desguace que sólo hacen ruido".

Carnavaleros y residentes en...

Fernando Hernández preguntó "si todas estas personas que denuncian se quedan durante el Carnaval aquí- o se marchan fuera de Santa Cruz". Fernández respondió que "se tienen que ir porque no pueden dormir y ya tienen una edad en la que no aguantan nueve o diez horas de ruido una semana y pico. El representante de Joroperos afirmó que "no les gusta el Carnaval y por eso se van".

Enrique González recordó "aquellos carnavales del Parque Recreativo con unos bailes de matiné de las cuatro de la tarde a las diez de la noche y luego hasta las cuatro de la mañana". Tuvo una crítica para "los que no quieren ahora el Carnaval y en otra época se rompían el culo por salir a la calle. Entonces se divertía todo el mundo. En mi caso, mi padre, mi madre o mis hermanos, todos juntos". Justo Fernández le planteó que "entonces no estaban estos coches y se oían las murgas, no como ahora". El maestro aceptó que "es verdad. Hemos llamado a la Policía a parar el sonido para cantar en la plaza del Príncipe".

Para Campos, "este tema está resuelto por la ley y no hace falta esperar a una decisión judicial. El ayuntamiento dice que la sentencia da vía libre al Carnaval y no es cierto. Este año hay pruebas: en zona residencial no puede haber música al aire libre".

Abogado o juez

Llegó otro rifirafe entre el abogado y el concejal. Piqué le echó en cara a Campos que "pareces un juez y no un abogado y estás poniendo palabras en mi boca que yo no he dicho. Vamos a esperar a que resuelva un juez. Y respecto a Las Palmas la consideración del Carnaval no es la misma que en Tenerife porque el de Santa Cruz es de Interés Turístico Internacional. Ustedes trabajan en una línea y nosotros en otra: defender una tradición y los actos del Carnaval". Fernández argumentó que "no son una tradición esos camiones con música hasta por la mañana. No estamos contra los actos". El edil contestó que "si lo dicta un juez habrá que hacerlo, pero mientras tanto tendrá que seguir velando por la fiesta".

El horario de salida suscitó otro momento del debate, al igual que el ejemplo de las Fallas de Valencia o lo ocurrido con los negocios de la avenida de Anaga. Fernández habló de "quince días de duración de la fiesta", a lo que el concejal respondió que eran "sólo nueve y de ellos sólo tres días fuertes".

El enfrentamiento más importante llegó entre Justo Fernández y el concejal, aunque no pasó de anécdota, dado el demasiado énfasis que puso el primero en su afirmación y que luego retiró tras la "calentura". Eso, sin obviar algunos comentarios como "que estaba preparado en casa por si se les ocurría a los del Carnaval molestar", o la propia invitación que lanzó Justo Fernández a los redactores-moderadores del debate para que todo saliera publicado textualmente y evitar alguna rectificación a esta misma información.

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