El Periódico de Cataluña Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


24/11/06
ENTREVISTA CON JAUME SOLER BERTROLICH / INGENIERO ACÚSTICO DE NUEVA YORK

"El ruido del tráfico es el peor de la ciudad"

MERCEDES HERVÁS

Nueva York no es una ciudad para oídos sensibles. Pero, precisamente por eso, es terreno abonado para Jaume Soler Bertrolich. Optimista y emprendedor, apenas dos semanas después del 11-S, este catalán de Sant Joan de les Abadesses saltó el Atlántico con su mujer, decidido a ejercer una profesión poco corriente y de la que depende cada vez más la cordura en las ruidosas megaurbes del planeta: la de acústico.

--¿Se puede vivir sin control acústico en las grandes ciudades o estaríamos constantemente al borde del ataque de nervios?

--Nos volveríamos todos locos. La gente es cada vez más consciente del ruido, así que es evidente que necesitamos sistemas para protegernos y mejores edificaciones.

--¿A eso se dedican los acústicos?

--Nosotros hacemos de todo, desde encargarnos de que las condiciones de audición en una sala sean óptimas hasta diseñar trenes silenciosos, estaciones de metro, oficinas, salas de conciertos y pantallas acústicas para proteger viviendas cercanas a carreteras. Prácticamente todos los productos necesitan a un acústico.

--Pues en el mundo en que vivimos deben de estar muy solicitados.

--Lo estamos. Tenemos mucho trabajo, pero es algo muy especializado. La verdad es que hay pocos acústicos, tanto en EEUU como en España.

--Con su fino oído de experto, le resultará insufrible el ruido de Nueva York. ¿Qué puede hacer su profesión para paliarlo?

--El ruido del tráfico es el peor de las ciudades. En Barcelona, el de las motos, que te sigue a todas partes; en Nueva York, los frenazos de los autobuses, y el metro, donde el nivel de decibelios es gravísimo. Se pueden diseñar autobuses con silenciadores para controlar la emisión de ruido o sistemas de frenado que no sean tan desagradables, pero hay que invertir en ellos. Aquí, en muchos edificios el constructor vende un paquete acústico con el apartamento. Se paga un poco más, pero incluye un extra de protección acústica contra los ruidos de todo tipo.

--¿La suya es una profesión reciente?

--No, antigua. Hace muchos años que existe, aunque a nivel científico solo hace un siglo que hay fórmulas para llevar a cabo los cálculos.

--¿Dónde está más desarrollada, en Europa o en Estados Unidos?

--En EEUU el acústico está involucrado en todos los proyectos: edificios de viviendas en Manhattan, salas de conciertos, el diseño del metro de Nueva York... En Europa, los acústicos suelen estar en proyectos grandes, como auditorios y salas de ópera, pero no tanto en los pequeños.

--¿Por eso se fue a EEUU?

--Yo estaba trabajando en Barcelona en una empresa líder en acústica, Estudi Acustic Arau, en proyectos como la renovación del Liceu tras el incendio, el Auditori, el Kursaal de San Sebastián y el Euskalduna de Bilbao: hacíamos los auditorios más importantes de España. Mi último proyecto antes de irme fue el sistema de sonido del Camp Nou, pero tenía ganas de conocer otras maneras de trabajar, y creí que EEUU era el lugar adecuado para verlas.

--¿Y qué le han parecido, vistas de cerca?

--Aquí hay otra filosofía. En Europa se trabaja de una manera muy científica y técnica, que a veces se traduce en un exceso de cálculos, mientras que en EEUU se hace de forma más práctica, con menos cálculos pero aplicando soluciones más basadas en la experiencia.

--Tengo entendido que usted se dedica a la acústica arquitectónica.

--Mi empresa, Akustiks, está especializada en salas de conciertos y de ópera. Acabamos de abrir el Schermerhorn Symphony Center en Nashville (Tennessee), para 2.000 personas, y ahora estamos trabajando en el Brooklyn Arena, con Frank Gehry; en el Cleveland Museum of Art, con Rafael Viñoly; en un auditorio, y en Downtown Manhattan, en la zona cero, entre otros proyectos.

--¿Qué se necesita para lograr la acústica óptima en una sala?

--La arquitectura es la que básicamente define la acústica. De entrada, el tamaño de la sala, porque una pequeña, de 500 personas, sonará mucho mejor que una de 1.000, y a partir de 2.000 es complicado que funcione acústicamente sin amplificación. Otro factor capital es la forma de la sala: la ideal es la rectangular, lo que los estadounidenses llaman caja de zapatos. Y, por último, los materiales de acabado de la sala.

--Sé que le gusta mucho la música y que incluso canta con su mujer en un coro de Manhattan. ¿Influyó esta afición en que se hiciera acústico?

--Sí, y fue curioso. Yo estaba estudiando Telecomunicaciones en Barcelona y en el último año de carrera teníamos la asignatura de acústica. Entonces me di cuenta de que había encontrado mi profesión. Pero en la acústica hay gente de todos los sectores. En mi empresa hay un acústico que es director de orquesta, y yo soy ingeniero, aunque el denominador común en esta profesión es que todos somos aficionados a la física, las matemáticas y la música.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org