Málaga, 12/11/06
Cuando la inspiración llega a la hora de dormirNo son escritores, ni periodistas. Pero, como el ruido les obliga a estar en vela pasan el trance, noctámbulos, escribiendo graciosos y a la vez duros correos electrónicos. La Asociación del Centro Antiguo se 'cartea' con ellosEscribir puede ser una terapia cuando no se puede dormirPILAR R. QUIRÓSPARECÍA que el siglo XXI iba a borrar el arte de escribir misivas, de cartearse en definitiva para que las letras reflejen, en vez de las palabras, los hechos que le acontecen al que las firma. Pero, la aparición del correo electrónico, más frío pero efectivo, ha llegado a muchos hogares y empieza a ser una de las mejores maneras de comunicarse, que ya está ganando puestos incluso al teléfono. Sobre todo, porque se puede hacer uso de él de noche, cuando todos duermen menos el que escribe. Y el que lo hace sabe que, por la mañana, el receptor podrá leer su 'mail' y saber que ha pasado una noche de perros. Pues bien, nada mejor como tener una asociación a la que llegan estos correos, que los contesta y que se interesa por los noctámbulos a los que el ruido fustiga. La Asociación del Centro Antiguo (cantiguo@yahoo.com) ha hecho una selección para SUR, en la que, por supuesto, se cambian nombres y calles para mantener el derecho a la intimidad de los que los suscriben. Y llegar, llegan de toda la provincia. «Toda la gente que vive en las 'urbanisasiones' al lado de los hoteles nuevos de Benalmádena están sufriendo directamente el ruido excesivo de la música en vivo. Perdona por los 'erores' gramaticales. Soy guiri!!. ». La que escribe este texto es Susan, que ya está harta de que nadie le haga caso a su problema y pregunta qué se hace en España para poder dormir. Caso omisoUna pregunta que también se hacen los propios españoles. Antonia, que vive en la calle Margarita Xirgú, asegura que hay muchos pubs que no tienen licencia de música, y se queja de que la Policía Local hace caso omiso a sus llamadas. Se despide, lastimosa, por no poder pegar ojo con un «gracias por la lectura y reciban un cordial y sufrido saludo». «Mis vecinos de arriba hacen mucho ruido, y lo peor de todo es que cuando alguno se ducha parece que hubiese una auténtica tormenta en mi habitación», dice Clara, cuyo edificio, con una nefasta insonorización, parece una proyección de gran hermano de mal gusto. Alberto, que vive en la zona del Molinillo, se 'engancha' a Internet cada vez que los coches-discoteca eligen, para su desgracia, los bajos de su casa. En uno de sus desvaríos nocturnos asegura que, cuando ya no pueda más, y nadie le haga caso le quedará una opción salvaje, que dice que nunca hará, pero que le gustaría: desalojar los líquidos de la escupidera sobre los que escuchan a Ricky Martin a todo gas. «Vivo en la zona de las Pirámides, y tengo un bar abajo que, cuando le apetece al 'civilizado' que lo regenta forma sus juergas a altas horas de la madrugada. Llamo a la Policía Local y les amonesta, y cuando se van empiezan de nuevo», cuenta Luis un domingo a las 7.00 de la mañana. ¿Desvelado quizás? El ruido, la contaminación del siglo XXI, acorrala a los que no lo producen. Sólo les queda la terapia de que alguien les oiga o les lea, y la más difícil: que alguien les ayude. Para eso, siempre tendrán en la otra línea a la Asociación del Centro Antiguo que, tras todas estas quejas, creó la plataforma 'Málaga contra el ruido', que ya aglutina a cuatro asociaciones y a más de setecientas personas. Dormir, algo que debería estar al alcance de todos, se está convirtiendo en un bien muy preciado.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |