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Granada, 03/11/06
TRIBUNA ABIERTA

El Plan Estratégico de Salud de la ciudad de Granada

AURORA BUENO CAVANILLAS, MIGUEL GARCÍA MARTÍN, JOSÉ JUAN JIMÉNEZ MOLEÓN, PABLO LARDELLI CLARET/GRUPO DE INVESTIGACIÓN QUE HA ELABORADO EL P.E. DE SALUD PARA EL CONSEJO SOCIAL DE LA CIUDAD DE GRANADA

UNO de los objetivos, que desde el Consejo Social de la ciudad de Granada, se valoró imprescindible a la hora de redactar el Plan Estratégico fue la elaboración en el seno del mismo de un plan estratégico de Salud.

En efecto, el reto actual de toda ciudad es mejorar la salud y calidad de vida de su población cuidando el impacto que tiene sobre el entorno y sus habitantes. El proyecto 'ciudades saludables' destaca la responsabilidad comunitaria en la gestión de factores ajenos a la atención sanitaria con gran influencia sobre la salud. La ciudad (y con ella los ciudadanos) ha de ocuparse de proteger la salud mediante el suministro de agua potable, la seguridad alimentaria o la evacuación de residuos y excretas, pero además debería participar en la promoción de la salud a través de las intervenciones ambientales y educativas adecuadas para ello. En este proceso merece especial atención la calidad del ambiente y la naturaleza del desarrollo, determinantes fundamentales de la salud (en último término ésta depende de la capacidad social para gobernar la interacción entre las actividades humanas y el ambiente físico y biológico). A su vez, la salud es un estímulo importante para otros aspectos del desarrollo: la gente sana es económicamente más productiva e incrementa la tasa de crecimiento económico; invertir en salud es un medio de acelerar el desarrollo.

Crear ciudades saludables en el siglo XXI, objetivo que recoge el Plan Estratégico recientemente aprobado por el Consejo Social, supone integrar la salud en la gestión de la ciudad, controlar las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes, promocionar la salud de la población y mejorar la salud ambiental mediante el desarrollo y puesta en marcha de programas que incluyan una visión compartida del futuro entre todos los grupos claves en una ciudad. El establecimiento de redes de colaboración entre ciudades, entre las que destaca el movimiento de ciudades saludables, permite compartir e intercambiar prácticas y métodos. Granada debe estar presente en estas redes y tiene el potencial necesario para asumir un papel protagonista a nivel autonómico, nacional y europeo.

El primer paso consiste en elaborar un Diagnóstico de Salud de la ciudad de Granada cuyos objetivos fundamentales son identificar las necesidades de salud de esta ciudad y los factores que las determinan, y proponer intervenciones concretas dirigidas a mejorar la salud de sus habitantes que puedan impulsarse desde el ámbito municipal. Objetivos adicionales son concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de la salud, la influencia del ambiente sobre ella y la responsabilidad que cada uno tiene sobre su salud individual, sobre la salud del medio, y sobre la salud de sus conciudadanos, y fomentar la participación ciudadana en el debate y creación de una ciudad saludable.

El análisis de los diferentes indicadores demográficos, socioeconómicos culturales y sanitarios disponibles nos lleva a la conclusión de que los principales problemas de salud que afectan a nuestra población son las enfermedades crónicas. Si atendemos a las causas de muerte más frecuentes: Enfermedades cardio-vasculares, tumores y enfermedades respiratorias y digestivas. Considerando las causas de enfermedad percibida y pérdida de calidad de vida destacan las enfermedades osteomusculares y los problemas de salud mental, en particular cuadros de ansiedad y depresión. En el desarrollo y evolución de estas patologías intervienen sin duda la herencia individual y el sistema sanitario, dos grupos de determinantes de salud que escapan a las competencias municipales; pero junto a ellos juegan un papel fundamental determinantes ambientales, tanto físicos como socio-culturales, y determinantes ligados al estilo de vida, concretamente la hiperalimentación, el sedentarismo, el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, factores fuertemente dependientes del entorno en el que se desenvuelve la vida de cada uno; en relación con estos dos grupos de determinantes, la ciudad tiene que asumir un papel protagonista en la promoción y protección de la salud, adaptando sus compromisos y funciones a las necesidades vigentes. Al mismo tiempo, los profundos cambios demográficos de nuestra sociedad, en particular el envejecimiento de la población, la disminución del tamaño de las familias y las corrientes migratorias, crean nuevas patologías sociales que demandan nuevas respuestas de las institucionales locales.

En conclusión, como acciones prioritarias para promover la salud de la ciudad de Granada consideramos que debe reestructurarse el espacio público para que cumpla la función original de la ciudad: facilitar la vida de los ciudadanos, la comunicación y la solidaridad, y proporcione un entorno que fomente la salud física, mental y social, promoviendo hábitos de vida saludables. Sobre los ciudadanos debe incidirse en el sentido de estimular la actividad física, hábitos dietéticos favorables para la salud, y alternativas de ocio constructivas; así como desarrollar iniciativas que fomenten la creación de redes de soporte social, la disminución de las desigualdades y la participación y responsabilidad en el desarrollo de Granada como ciudad saludable.

Podíamos plasmar estas ideas en dos áreas de actuación: El medio ambiente y el poblacional. Del primero destacar: la recuperación del espacio público para los ciudadanos, la disminución de la contaminación ambiental y en particular del ruido, el fomento y mejora de la limpieza de las vías y espacios públicos. Respecto al segundo, podríamos indicar: la disminución de las desigualdades y prevención de la exclusión social, el fomento de la actividad física diaria y de la participación en actividades deportivas programadas, la promoción de hábitos dietéticos saludables, la prevención del sobrepeso y la obesidad, el desarrollo de alternativas de ocio saludables, el fortalecimiento de las redes de soporte social para combatir la soledad y el aislamiento, en particular dirigidas a Ancianos y Discapacitados, y, por último, Estimulo de la participación y compromiso de los ciudadanos.

Todas estas recomendaciones se adaptan perfectamente a las líneas prioritarias de acción del II Plan Andaluz de Salud y están estrechamente relacionados entre sí. Para alcanzarlos se proponen una serie de actividades, muchas de las cuales responden simultáneamente a dos o más de los objetivos. Por ejemplo, a largo plazo debería tenderse a limitar el acceso de vehículos privados a la ciudad; esto incidiría sobre la contaminación acústica, la liberación del espacio público actualmente ocupado por automóviles y motocicletas, el fomento de la actividad física, la prevención de la obesidad e incluso el fortalecimiento de redes sociales. Propuestas relacionadas, menos incisivas, serían la creación de carriles bicis convenientemente separados del tráfico rodado; el desarrollo de zonas peatonales en las avenidas y bulevares separadas del tráfico rodado por barreras verdes; o cortar al tráfico privado los centros tradicionales de los barrios y el entorno de los colegios y eliminar los aparcamientos en las calles y plazas, de forma que éstas puedan volver a utilizarse para jugar, tomar el sol o el fresco y al mismo tiempo fomentar una vida física y socialmente más activa. Nos consta que bastantes de estas acciones también han quedado reflejadas en el Plan Estratégico, lo que consideramos un acierto ya que con ello se determinar un modelo de ciudad coherente.

El proyecto que hemos desarrollado propone otras actividades dirigidas a la promoción de hábitos saludables que podrían incidir igualmente sobre el fortalecimiento de las redes e interacciones sociales y el fomento de la participación, entre ellas el desarrollo de una campaña de motivación del ejercicio físico rutinario mediante señalizaciones que inviten a bajarse del autobús en la parada previa, o dejar de utilizar los ascensores para subir escaleras. Otras propuestas interesantes podría ser la creación y desarrollo de 'senderos urbanos' que proporcionen rutas de paseo por la ciudad, aisladas del tráfico, señalizadas y provistas de fuentes de agua potable y bancos para el descanso; utilizar las instalaciones de Centros Escolares y Sanitarios para desarrollar programas de gimnasia terapéutica y terapia ocupacional dirigidos a ancianos y cuidadores de enfermos crónicos; el fomento de dietas saludables mediante intervenciones en los comedores escolares (por ejemplo premiando las iniciativas en este sentido con acceso preferente a subvenciones culturales o deportivas), y en los establecimientos de restauración (bonificaciones en los impuestos municipales y/o publicidad institucional para aquellos que ofrezcan menús cardiosaludables). Finalmente se propone que el municipio patrocine la emisión de programas en las cadenas de televisión local que tengan como protagonistas a los niños y adolescentes de Granada, en los que se permita el debate de temas relacionados con la salud y los hábitos saludables, la exhibición de habilidades deportivas, o los concursos sobre cultura sanitaria. Este tipo de programas, destinados al fomento y promoción de hábitos de vida saludables entre los niños, sus padres y abuelos, permitiría al mismo tiempo el desarrollo de nuevos cauces de participación ciudadana.

Todo esto no es más que un esbozo, una puerta que se abre a diferentes caminos que llevan al mismo objetivo. En definitiva son las gentes de Granada quienes tienen que decidir qué quieren, cómo y cuándo lo quieren. La calidad del Plan Estratégico de Salud de la ciudad estará en función de su capacidad para adaptarse a las preferencias de su población y a la evolución de sus necesidades.

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