Málaga, 02/11/06 Vecinos del Centro exigen al Ayuntamiento vigilancia policial y acabar ya con el botellónLa asociación manda al Consistorio el borrador de un acuerdo para zanjar este fenómeno La normativa andaluza, que está a punto de entrar en vigor, prohíbe las concentraciones no regladasPILAR R. QUIRÓS
Acciones inmediatasEn el apartado de acciones inmediatas que exigen al Ayuntamiento, aseguran que tendrán «tolerancia cero» con el fenómeno del botellón, especialmente los masivos, que se concentran en la plaza de la Merced, la calle Cárcer, los jardines de la Alcazaba y la Catedral y la plaza de San Francisco. Esta exigencia tiene un punto de partida claro: que una nueva ley de la Junta les ampara. Con el rimbombante nombre de 'Ley de potestades administrativas en materia de actividades de ocio en los espacios abiertos de los municipios de Andalucía', esta normativa, más conocida como ley anti-botellón, «prohíbe la permanencia y concentración de personas en la vía pública consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas que el ayuntamiento haya establecido como permitidas». Esta normativa, aprobada por el Parlamento andaluz el 11 de octubre, está a punto de publicarse en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), pero los afectados por el botellón, como los vecinos del Centro histórico, ya están moviendo ficha. Dónde se haránLa única carta que el Ayuntamiento tiene en su mano (según la ley) es la de decir dónde se podrán realizar los botellones. Pero esta medida es un arma de doble filo, ya que si no lo hace con el consenso vecinal, se le puede volver en su contra, y las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina (mayo de 2007). Por eso, ha habido voces que han tachado esta ley de electoralista, pero lo cierto es que vecinos de toda Andalucía la han recibido con los brazos abiertos. Los residentes del Centro Antiguo han acogido la iniciativa y demandan diez acciones inmediatas, entre las que están dotar al Centro con la policía local suficiente para acabar ya con el fenómeno del botellón; realizar controles de alcoholemia, poner en marcha una comisión de seguimiento; aplicar sanciones por contaminación acústica, sobre todo cuando son por el ocio nocturno; programar obras y actividades en el entorno del botellón para desplazarlo; crear un Servicio de Afectados de la Movida (SAAM); poner en marcha campañas de sensibilización y anti-botellón en los medios de comunicación y aprobar las ordenanzas municipales. Por ahora, la presidenta de la Asociación del Centro Antiguo, Dolores Acosta, dice que es lo primero que esperan: «Nos gustaría que el Ayuntamiento reconociese que no se pueden hacer botellones en el Centro».
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