La Vanguardia Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


Barcelona, 22/03/06

Sanciones ejemplares

El Ayuntamiento impondrá la multa máxima, de 3.000 euros, a los alborotadores del Raval
R. SUÑÉ | E. FIGUEREDO

Con independencia de lo que determine el juez, el Ayuntamiento de Barcelona tomará medidas ejemplares contra los protagonistas de los disturbios del Raval. En un intento de evitar que se propague la idea de que los vándalos gozan de impunidad en esta ciudad, el Consistorio abrirá procedimientos sancionadores contra todos aquellos individuos que, según los atestados policiales, intervinieron en los destrozos de mobiliario urbano a partir de la convocatoria del macrobotellón. En la primera oportunidad que se ha presentado de aplicar a gran escala la normativa vigente desde el 25 de enero, la autoridad municipal califica de muy graves las infracciones cometidas y, en consecuencia, sancionará a los incívicos con multas de hasta 3.000 euros, el máximo que contempla la ordenanza.

La concejal Assumpta Escarp, ponente de la norma que regula la convivencia en el espacio público, confirmó ayer el propósito del Ayuntamiento de sentar precedente ante futuros altercados como los que se desencadenaron en el Raval y que se saldaron con 56 detenciones, destrozos en una veintena de comercios del barrio y daños en el mobiliario urbano que la administración local ha valorado en unos 60.000 euros.

Actitudes vandálicas como las que se observaron en las proximidades de la rambla del Raval están tipificadas en el artículo 62 de la ordenanza como infracciones "muy graves" y se castigan con multas que van de los 1.500 a los 3.000 euros. En la mayoría de los casos se optará por castigos que se sitúan en la banda alta de esta horquilla. A pesar de que todo comenzó como un intento de botellón, que derivó hacia un serio problema de alteración del orden público, el consumo de alcohol en la vía pública no será precisamente motivo de imposición de multa en esta ocasión. La ordenanza establece que la máxima sanción por beber en la calle "alterando gravemente la convivencia ciudadana" sea de 1.500 euros.

Escarp señaló también que el Ayuntamiento ya se ha personado como acusación particular y parte perjudicada en todas las causas judiciales y que ha pedido al juez que se dirija a las televisiones para poder identificar a los autores de los incidentes.

La resaca política por los disturbios del botellón continúa. La oposición insistió ayer en sus críticas al dispositivo policial, mientras que el gobierno municipal optaba por no airear las diferencias surgidas con la Conselleria d´Interior en relación con la actuación de la Guardia Urbana y los Mossos d´Esquadra. El concejal de Seguridad, Jordi Hereu, se limitó a admitir que dicho dispositivo estaba pensado para evitar el botellón, pero no para combatir la "guerrilla urbana". Hereu dijo que Ayuntamiento y Generalitat han empezado a analizar cómo hacer frente a situaciones como la vivida el viernes, en previsión de que episodios tan violentos puedan repetirse. "A los Mossos les corresponde la investigación previa y los análisis de riesgo, y a nosotros, ayudar", sentenció Hereu.

El pleno municipal de este viernes brindará a la oposición otra oportunidad para ahondar en las críticas a la descoordinación policial. El PP planteará la necesidad de elaborar un plan de seguridad contra los grupos violentos, las 200 o 250 personas a las que se refirió el alcalde Joan Clos. Alberto Fernández manifestó que el plan debería contar con la colaboración de la Generalitat y del Gobierno para afrontar un triple problema: "La seguridad, el incivismo y los problemas de orden público provocados por grupos de radicales". Por su parte, Xavier Trias celebró que el alcalde "haya caído de la higuera al descubrir ahora que hay un grupo de violentos que se dedican a crear problemas de orden público". El líder de CiU insistió en que hubo falta de coordinación entre Mossos y Guardia Urbana, que el dispositivo policial fue "un auténtico fracaso" y que los incidentes del Raval dañan gravemente la imagen de Barcelona. Además, se preguntó por qué no se protegieron las obras de la calle Maria Aurèlia Capmany, donde quedó al descubierto un arsenal de ladrillos que los violentos utilizaron como armas arrojadizas.

También la Federació d´Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB) considera que el operativo policial fue un fracaso, comparable al de otras "medidas coercitivas", entre las que incluye a la ordenanza del civismo. Según la FAVB, "faltó una política preventiva que protegiera a los vecinos y que desviara a las personas que acudían al botellón a otras zonas más deshabitadas de la ciudad que se han utilizado para actos multitudinarios".

El presidente de la Asociación de Vecinos del Raval, Pep García, criticó a los Mossos d´Esquadra "porque evidenciaron una gran inexperiencia". El número de agentes de la policía autonómica que se desplegaron al principio de la noche, "entre 90 y 95", fue insuficiente y, según García, se centraron en la rambla del Raval, descuidando calles como Sant Pau y Hospital, donde intervinieron "cuando ya estaba liada". Sólo cuando estaban desbordados "llegaron refuerzos desde Sabadell". El papel de la Guardia Urbana, según García, "estuvo a la altura de las circunstancias". La asociación ha convocado para mañana jueves, a las 7 de la tarde, una ocupación pacífica de la rambla del Raval en protesta por los hechos vandálicos, que, según García, "políticamente tienen a alguien detrás".

Nuevos datos señalan que el Ayuntamiento desoyó las sugerencias de los Mossos la noche del botellón, lo que supuso un capítulo más en la cadena de desencuentros entre ambas instituciones. La policía autonómica pidió a los responsables de la Guardia Urbana que ésta no iniciara el peinado de la rambla del Raval en el momento y modo en que lo hizo. La maniobra tenía como objetivo desalojar ese espacio.

En la sala conjunta de coordinación de los Mossos y de la Guardia Urbana, la tensión fue en aumento. Las decisiones se iban tomando sobre la marcha. Los urbanos de paisano detectaron que algunos de los reunidos empezaron a beber, e informaron a sus superiores y éstos a los responsables políticos. El Ayuntamiento no estaba dispuesto a tolerar un botellón por pequeño que fuera. Pese a ello, para los Mossos no había llegado el momento aún de tomar medidas activas por las consecuencias que éstas podían tener. El peinado de la Guardia Urbana empezó poco después de las 23 horas.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org