almeria, 19/03/06 El 'macrobotellón' pasó de largo por AlmeríaA pesar de las expectativas, sólo unas 2.500 personas se dieron cita en el Parque Nicolás Salmerón de la capital Muchos almerienses se marcharon a la vecina Granada La noche transcurrió con total normalidad y no se registraron incidentes reseñables en ningún momentoD BLANCA ANEAS PRETEL
En los últimos días habían corrido ríos de tinta sobre el gran 'botellón' que se preparaba en Almería y sobre las medidas de seguridad y prevención que se iban a poner en marcha. Policía extra, servicios sanitarios de emergencias, urinarios públicos, contenedores de residuos y un control especial, para evitar que la cosa se desmadrara. La noche fue de lo más tranquila. Bueno, todo lo tranquila que puede ser una noche de botellón. Porque cuando más de 2.000 jóvenes se juntan a emborracharse, es inevitable que hagan acto de presencia el barullo, los coches, los gritos, la música hortera sonando en la radio de algún vehículo, los empujones y los momentos de tensión. Era una noche de fin de semana más, exactamente igual que otra cualquiera. Casi la única diferencia era la presencia de los medios de comunicación, que con sus cámaras no dejaban indiferente a nadie. La temperatura rondaba los 15 grados e invitaba a pasear y permanecer en la calle, sin presagiar la lluvia que vendría pocas horas después. Varias parejas de Agentes Sociales, los populares 'PM 40', estaban apostados a la entrada del Parque. Entre los jóvenes se mezclaron varios agentes de la Policía Nacional, que vestidos de paisano, buscaban cualquier objeto contundente que pudiera causar una desgracia en una eventual pelea. La Policía Municipal se afanaba mientras tanto en colocar controles de tráfico en distintos puntos estratégicos, para evitar que la mezcla de alcohol y coche trajera una desgracia. Defensores a ultranza Entre los participantes la inmensa mayoría se confesaban ser 'fijos' del botellón almeriense. Defensores a ultranza del derecho a beber y divertirse en la calle, también reconocía muchos de ellos que la celebración de estas particulares reuniones tiene consecuencias negativas. «Es verdad que somos un poco guarros y que lo dejamos todo bastante sucio», apuntaba un chico. «Debemos ser un poco más civilizados», señalaba otro. En contra de lo que pueda parecer, los 'botelloneros' no son del todo inconscientes del perjuicio que causan al entorno del Nicolás Salmerón y a sus vecinos. Algunos afirman que no les importaría en absoluto trasladarse a otro lugar en el que no molestasen a nadie. Por ejemplo, que les confinaran a Las Almadrabillas, justo debajo el Cable Inglés. «Allí no molestaríamos a nadie», aseguran. Un posible traslado al Puerto tampoco se ve del todo con malos ojos. Sin embargo, los hay que defienden la idoneidad del Nicolás Salmerón. «Está muy cerca del centro, con varios pubs al lado y a un paso de las Cuatro Calles», explican. Además, está también el componente de la tradición. Los fieles del botellón dicen que no les importaría contar con una carpa para desafiar a las noches de lluvia y sobre todo con urinarios portátiles que les libraran de la incomodidad de tener que hacer sus necesidades en plena calle. Esta semana se había asegurado que iban a colocarse varios para el ''macrobotellón'' del viernes. Pero una de dos, o finalmete se decidió no ponerlos; o estaban tan bien escondidos que nadie pudo hacer uso de ellos. El caso que después de muchas vueltas por el Parque, no los encontramos por ninguna parte. «Los 'water' portátiles, sí sí, están por detrás del Gran Hotel», decía un chico. Y es que esa es la zona habitualmente usada por todos para evacuar. También debían estar muy bien ocultos entre la multitud esos contenedores extras de basura que el Ayuntamiento de Almería anunció. Se veían algunos pequeños dispersos en torno a las fuentes, que por cierto, fueron protegidas para evitar daños. Seguro que muchos de los participantes no tendrían ningún inconveniente en recoger sus bolsas y sus botellas y depositarlas en los contenedores. Pero su ausencia en las inmediaciones es una invitación clara a dejarlas en el suelo. Los servicios de limpieza, eso sí, funcionaron a pleno rendimiento tras la noche de juerga. A las nueve de la mañana el Nicolás Salmerón estaba inmaculado y preparado para otro botellón, este sin el apelativo de 'macro' y que volvió a celebrarse anoche.
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