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Sevilla, 18/03/06

La lluvia ahogó la 'botellona'

NOELIA MÁRQUEZ / F. PÉREZ ÁVILA

La multitudinaria convocatoria anónima de la macrobotellona, que se presumía histórica en Sevilla, se convirtió ayer en una improvisada fiesta primaveral frustrada por la intensa lluvia. Aunque las primeras gotas comenzaron a caer al mediodía, una hilera continua de jóvenes discurrió durante toda la mañana por el Puente del Cachorro desafiando las inclemencias meteorológicas. Provistos de bolsas cargadas de hielo y bebidas alcohólicas, los jóvenes comenzaron a acceder a las inmediaciones de la Cartuja con un destino común: el Charco de la Pava. Pero no dejó de llover. Los grupos se dispersaron y la mayoría optó por buscar un refugio: las paradas de autobuses, los árboles de los espacios ajardinados en la calle Inca Garcilaso y las carpas de la Cartuja se convirtieron en improvisados botellódromos. "Hasta que no terminemos el lote –una botella de alcohol, refrescos y una bolsa de hielo– no nos marcharemos". Era una frase que se repetía entre los grupos de jóvenes que se quedaron en la zona y que, además, apuntaron a una nueva fiesta de la primavera el próximo viernes.

Un amplio dispositivo de seguridad blindó las inmediaciones de la Cartuja y el Charco de la Pava desde primera hora de la mañana. Decenas de patrullas de las Policías Local y Nacional, Bomberos, Emergencias Sanitarias y Protección Civil se apostaron en la zona ante la que se esperaba como una macrobotellona masiva. A las doce del mediodía el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) tenía a todos los efectivos en sus posiciones: un retén de los Bomberos, apoyado por una lancha en el Guadalquivir, prevista para posibles caídas al río y decenas de patrullas de la Policía Local permanecieron durante toda la jornada en los distintos puntos de la ciudad donde se ubicaron los grupos de jóvenes. Los efectivos de la Policía Nacional –furgones y a caballo– también se dispersaron a medida que los jóvenes dejaban el Charco de la Pava para dirigirse a zonas bajo techo. Protección Civil desplegó a una decena de efectivos y el 061 aumentó las dotaciones con dos ambulancias más. A lo largo de la jornada se redujo progresivamente el número de efectivos de este dispositivo especial ante la escasa asistencia a la convocatoria. Sobre las ocho de la tarde Protección Civil recibió la orden de terminar el servicio.

Desde las dos de la tarde los jóvenes que no se amilanaron por el mal tiempo se dispersaron por distintos puntos de la ciudad: más de medio centenar optaron por el antiguo apeadero de Renfe, pequeños grupos fueron localizados en Reina Mercedes y unos mil se cobijaron bajo el Puente del Cachorro; en torno a otras mil personas se quedaron en la estación de autobuses de Plaza de Armas y 300 jóvenes permanecieron bajo el puente de acceso entre la Cartuja y el Charco de la Pava. El discurrir de jóvenes cargados con bebidas alcohólicas fue continuo durante la jornada por la Cartuja, en zonas aledañas a las facultades de Comunicación e Ingenieros. Los jóvenes aprovecharon el cese de las lluvias en varios momentos de la tarde para iniciar el peregrinaje hacia la zona que concentró a un mayor número de personas: el antiguo apeadero de Renfe en la Cartuja, donde llegaron a concentrare en torno a 4.000 personas .

En cuanto a las asistencias sanitarias, al cierre de esta edición, el personal del 061 y Protección Civil atendieron a diez personas por heridas leves como torceduras, estados de embriaguez por el consumo abusivo de alcohol y cortes. En el apeadero de la Cartuja se registraron varias reyertas y, como consecuencia, dos jóvenes resultaron heridos de cierta gravedad: un joven sufrió las heridas de un destornillador en el glúteo y otro sufrió un traumatismo leve tras caer sobre las vías del tren después de que otro joven le agrediera con una botella.

El último macrobotellón se celebró el pasado 16 de febrero en la avenida de Reina Mercedes con la participación de entre 3.000 y 4.000 jóvenes, según las estimaciones de la Policía Local. La convocatoria se saldó sin incidentes destacables, aunque obligó a la empresa municipal de limpieza, Lipasam, a recoger 5.625 kilogramos de residuos sólidos de la citada avenida y sus alrededores.

Hasta 70.000 personas se contabilizaron en la fiesta de la primavera de 2005. Pese a los miles de correos electrónico que han circulado por internet y los mensajes de texto para superar esa cifra, la lluvia logró disuadir ayer a muchos jóvenes que pretendían batir todos los récords. No obstante, varios estudiantes preparan ya una nueva convocatoria para el próximo viernes

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