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Granada, 15/03/06

La Junta de Seguridad reparte entre las fuerzas policiales el control del botellón del 17

M. E. KHATTAT

El miedo al macrobotellón ha unido a las instituciones. El acuerdo es unánime. Se trata de evitar por todos los medios que el día 17 pase a los anales de la historia por los efectos perniciosos de la gran juerga juvenil y de hacer compatible lo que parece irreconciliable: el derecho a la diversión de los más jóvenes con el del respeto al descanso de los demás. Y parece que hay una solución. Por lo menos así parece en la mente de los que la han propuesto. Pasa por conducir a los jóvenes a la Huerta del Rasillo, una zona cercana al centro de la ciudad pero alejada de las calles habitadas.

Siguiendo recomendaciones de la Delegación del Gobierno Central en Andalucía, ayer se reunió la Junta de Seguridad Local de Granada con el objetivo expreso de "garantizar por todos los medios posibles la tranquilidad de los granadinos en la Fiesta de la Primavera". Los granadinos aún guardan en el recuerdo las multitudinarias concentraciones organizadas por los jóvenes para recibir a la primavera del año pasado. Los cálculos establecieron que entre la Plaza de Toros y el Paseo de los Tristes se juntaron alrededor de 40.000 personas.

Al encuentro de ayer acudieron el subdelegado del Gobierno, Antonio Cruz, el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, su delegado de Tráfico y Seguridad Ciudadana, José Antonio Balderas, representantes de las policías local, nacional y autonómica y miembros de la Delegación de Salud de la Junta de Andalucía. Por un momento todos han aparcado sus habituales críticas y acusaciones sobre quién tiene la responsabilidad de atajar el fenómeno y han puesto sus medios al servicio de un único fin: Policía Local, Policía Nacional, Autonómica, Guardia Civil, Protección Civil y Servicio de Emergencias Sanitarias 061.

Los participantes cerraron la reunión con el "compromiso de coordinar esfuerzos para hacer compatible durante la jornada el ocio de los jóvenes y la tranquilidad y bienestar de los granadinos y visitantes". En un comunicado conjunto, los representantes de las diferentes instituciones hacen un llamamiento "a la responsabilidad y civismo de los jóvenes para que se diviertan en lugares donde no causen molestias al resto de la ciudadanía". El comunicado menciona expresamente el lugar habilitado en las inmediaciones de la Huerta del Rasillo.

El acuerdo establece que las policías dependientes de Gobierno, Junta y Ayuntamiento intentarán conducir hasta la Huerta del Rasillo a los jóvenes que decidan reunirse en otras zonas de la ciudad, principalmente en las inmediaciones de la Plaza de Toros, por su ubicación al lado de un centro hospitalario, o del Paseo de los Tristes, una zona de la ciudad de especial protección al ser Patrimonio Histórico de la Humanidad.

Por su parte, la Guardia Civil efectuará controles de alcoholemia a los conductores a las afueras de la ciudad, mientras que la Policía Autonómica controlará la venta de alcohol a menores y en establecimientos que no estén autorizados. Los días previos, agentes de la Policía Local comprobarán si los locales de venta de alcohol, los denominados colmados, cuentan con la correspondiente licencia.

El concejal de Juventud del Ayuntamiento de Granada, Juan Antonio Fuentes, sobre cuyos hombros recae la lucha contra el fenómeno en la ciudad, está manteniendo reuniones con las juntas de distrito Beiro y Albaicín, donde se localizan los dos lugares, "para informar de todas las medidas adoptadas y de los operativos que se van a poner en marcha".

Fuentes insistió en que "nosotros los ayuntamientos no podemos prohibir nada, es la Junta la competente para ello y está terminando de redactar la Ley Antibotellón". Mientras, el concejal explica que las únicas armas con que contarán los agentes de la Policía Local y la Nacional será la "disuasión y la persuasión de los jóvenes para que se divierten de modo responsable sin cortar el tráfico, llenarlo todo de basuras o romper el mobiliario urbano y que el viernes transcurra todo lo mejor posible". "Tenemos que hacerlo de buenas maneras, porque no hay otra forma de hacerlo", dijo el edil, para el que "este fenómeno está llegando a unos límites en que, eso sí, todo el mundo quiere hacer algo".

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