Zaragoza, 19/07/06 La Policía Local inmoviliza 103 ciclomotores en dos mesesSe han tramitado 111 denuncias de vehículos que tenían trucado el motor. La inmovilización por exceso de ruido se produce al rebasar los 84 decibelios
La Policía Local de Zaragoza ha puesto coto al ruido de las motos. Desde que en mayo se iniciase la campaña de Seguridad Vial específica para estos vehículos, los agentes han inmovilizado 103 ciclomotores y cursado un total de 111 denuncias a fin de reforzar las acciones contra el exceso de velocidad y los ruidos de los vehículos de pequeña cilindrada. Durante dos meses se han llevado a cabo 168 mediciones de decibelios y las acciones de control se seguirán intensificando hasta finales de septiembre. La campaña, emprendida por la Concejalía de la Policía Local, también se centra en que los conductores lleven el casco de protección correctamente colocado, según explicó en un comunicado el Ayuntamiento de Zaragoza. El primer teniente de alcalde y delegado de Policía Local, Carlos Pérez, consideró que "se trata de un trabajo en el que se combina la formación, la información y la sanción con el único objetivo de reducir sustancialmente los siniestros de circulación que se producen en las calles de nuestra ciudad". Los ciclomotores no pueden superar los 78 decibelios y en las mediciones se han dado ocho casos en los que se rebasa este límite entre los 2 y los 6 decibelios, lo que supone una multa para los conductores, pero no la inmovilización del vehículo. La inmovilización se produce automáticamente cuando el número de decibelios rebasa el límite de 6 permitido. Las 103 inmovilizaciones que se han practicado desde el 20 de mayo suponen, además de la multa, la denuncia a la Jefatura Superior de Tráfico si el exceso de ruido se debe a la alteración de las características del ciclomotor. El trucaje más habitual de estos vehículos de 49 cc de cilindrada supone un cambio del tubo de escape, de los topes de velocidad e incluso del carburador, por lo que la velocidad puede llegar a duplicarse. Con estas características, los ciclomotores no pueden frenar de forma eficaz, pierden suspensión y estabilidad, y "una caída en estas circunstancias es más grave y se producen heridas más considerables, por eso, se trata de conductas que debemos desterrar entre todos", concluyó Pérez. En los casos de inmovilización, el conductor no podrá circular hasta que no traslade su ciclomotor al taller sin producir contaminación acústica para subsanar el problema de exceso de decibelios, tras lo que, pasados 15 días, se someterá a un nuevo control ante la Policía Local para corroborar que se ha corregido el exceso de ruido.
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