Cáceres, 10/07/06 Cuando el ruido te obliga a mudarte de casaEl número 13 de la calle Cayetano Polo Polito se ha convertido en punto de reunión para los jóvenes y en pesadilla para los vecinosCRISTINA CÁNDIDOGritos, tubos de escape, balonazos y conversaciones de jóvenes hasta altas horas de la madrugada constituyen la banda sonora nocturna de este vecino de la Mejostilla. Francisco Calvo, con domicilio en la calle Cayetano Polo Polito, no puede descansar debido al ruido que producen los niños y adolescentes del barrio bajo su ventana. «Durante el curso escolar las reuniones de los chavales empezaban antes, pero desde el comienzo de las vacaciones, éstas se han prolongado hasta las dos y las tres de la mañana, impidiendo el descanso de los vecinos e incumpliendo el bando de silencio de doce de la noche a ocho de la mañana», se lamenta Francisco. La fachada del edificio se encuentra bordeada por un poyete que los jóvenes utilizan como lugar de cita y diversión, junto a un local comercial vacío, propiedad del Ayuntamiento, el cual alberga una tubería de gas propano que abastece a todas las viviendas. «Ya no se trata sólo de una cuestión de descanso, sino el peligro que supondría para todos los vecinos y para los niños, que esta tubería pudiera explotar cuando los jóvenes aprovechando los huecos abiertos en la pared, acceden al local, que lo han hecho, y se les ocurriera, por ejemplo, la maravillosa idea de hacer una lumbre» asegura. Los huecos abiertos por los jóvenes en el local fueron tapados por el Ayuntamiento, a petición del administrador, pero no se ha dado ninguna solución definitiva al problema. Se han enviado ya dos peticiones, la última con fecha de 26 de junio. El escrito demanda por una parte, mayor presencia de la Policía Local, aunque ésta según Francisco, no puede hacer nada: «Se limitan a mandarles callar porque no pueden hacer otra cosa. En cuanto se dan la vuelta, ya están otra vez los jóvenes», afirma. Aceite La segunda solución sería quitar los poyetes. Esta medida se tomó en un edificio cercano donde se emplaza un supermercado y se terminó el problema. Ante la espera, los vecinos decidieron actuar y arrojaron aceite sobre el poyete en un intento de suspender los encuentros nocturnos, pero ni aun así han cesado las reuniones. En un plazo de ocho o diez meses, desde que comenzaron las reuniones juveniles, dos viviendas han sido vendidas como consecuencia directa del ruido nocturno. Francisco Calvo tiene ya colgado el cartel de 'Se Vende'.
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