Valladolid, 07/07/06 El exceso de ruido genera cada día una denuncia ciudadana en la capitalEl 34,5% de las viviendas de la ciudad sufren contaminación acústica, según los expertos El Ayuntamiento elaborará un mapa para saber el número de afectados y reducir su incidenciaJ. ASUA
Con 30 decibelios por la noche «puedes reconocer si el el que canta es Perales o Shakira», con cinco menos «sientes el murmullo de la música pero no discriminas», un teléfono genera entre 35 y 45 decibelios y en una comida con la cuadrilla de amigos se pueden alcanzar los 78, un volumen similar al que se produce en el Paseo de Zorrilla por la mañana en hora punta. Los ejemplos los ofrecen los técnicos del Servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento, que en julio contratará la elaboración de un mapa de ruidos en la ciudad y un plan de acción para intentar acabar con los excesos sonoros, un trabajo que se prologará durante los próximos dos años. Los datos del Consistorio elevan a 426 el número de denuncias que generó la contaminación acústica el pasado año en el término municipal (1,16 cada día), una cifra que es similar a la de ejercicios anteriores. Estas quejas obligaron a realizar 326 inspecciones y finalmente hubo sanción para 54 infracciones. En la mayor parte de los casos la música del bar o 'pub' de abajo es el origen del problema, aunque los técnicos se sorprenden con casos en los que la sensibilidad del afectado es tal «que han llegado a pedir a un juez que prohíba que el vecino ponga la lavadora». Son extremos, pero el problema está ahí. De hecho, el último informe del Defensor del Pueblo sobre el tema arroja conclusiones tajantes. El ruido es «insalubre» y la Administración que no cuida de impedir o corregirlo comete «un atentado grave a la dignidad de las personas» al ser considerado como «un acto agresivo». La Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entre otros, han constatado sus efectos perniciosos. Entre sus principales consecuencias están la pérdida progresiva de audición, alteraciones de la presión arterial o del ritmo cardiaco, depresión del sistema inmunológico, esto sin contar los estados depresivos, el insomnio y otro tipo de dolencias psicológicas con efectos claros en el rendimiento laboral. Los valores límite de contaminación acústica establecidos en el reglamento municipal varían dependiendo de si se producen en el interior de una vivienda o en el exterior. Así para un dormitorio están establecidos en 35 decibelios durante el día y 25 por la noche. Respecto a lo soportable en la calle depende del tipo de área donde se mida, aunque en una zona con uso mixto residencial y comercial como el casco urbano varían entre los 45 nocturnos y los 65 de día. Los incumplimientos de estos parámetros, afirman los expertos, son constantes. En un tercio de los pisos Según las estadísticas que maneja la asociación Ruidos.org, sobre el censo de población y viviendas del INE, el 34,5% de los pisos de Valladolid están afectados por ruidos exteriores excesivos, lo que la sitúa como la capital de la región con mayores problemas, seguida de Salamanca (31,8%) y Segovia (27,2%) y por encima de la media nacional (30%). El análisis contempla otras variables como la contaminación atmosférica, la falta de limpieza en las calles o las zonas verdes, aspectos todos donde la incidencia respecto al ruido es mucho menor. También la ultima encuesta sobre calidad de vida en Valladolid, confeccionada por el Ayuntamiento para la Agenda Local 21, avala la percepción de la contaminación acústica como un verdadero problema. Para el 46% de los ciudadanos consultados el ruido tiene mucha o bastante importancia en el barrio donde viven, muy por encima del resto de cuestiones como la suciedad, el vandalismo, la polución o el tráfico. El mapa que elaborarán para el Ayuntamiento tiene como objetivos determinar el número de personas afectadas y establecer medidas de corrección, especialmente en los lugares más sensibles -zonas residenciales, colegios y hospitales- donde los niveles sonoros superen los 55 decibelios. El presupuesto para realizar este trabajo asciende a 431.440 euros y los primeros datos se conocerán en un año. Fuentes del Servicio de Medio Ambiente admiten que entre las medidas correctoras sobresale una: la reducción de la intensidad circulatoria en el casco urbano. Javier Gutiérrez, de Ecologistas en Acción, comparte la solución y añade otras posibilidades técnicas como la utilización de firmes más absorbentes. El representante de la organización es partidario de elaborar «cuanto antes» este mapa, después de que el Ayuntamiento rechazará el realizado por le Junta en el 2002 alegando que se habían olvidado las zonas de copas, principal foco de las denuncias al alcanzar niveles que pueden superar los 70 decibelios. A la espera del desarrollo reglamentario de la Ley Nacional de Ruido, las soluciones para atajar el problema parecen complicadas. ¿Se propondrá la reducción del tráfico en la avenida de Salamanca o en el Arco de Ladrillo para cumplir los valores? La respuesta la dará en dos años el plan de acción del próximo equipo de gobierno.
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