Tarragona, 05/07/06 Nadie quiere el 'muro' contra el ruido del trenLos vecinos del barrio del Puig de El Vendrell rechazan las pantallas sonoras que se pretenden colocar contra el ruido del tren por el efecto muro que tendrán. Reclaman paralizar unos trabajos ya iniciados. Con las pantallas, en algunos tramos, el muro visual superaría los diez metrosJosé M. BaselgaLas obras ya han comenzado, pero el concejal de Servicios, Leopoldo Viñas (PP), se comprometió a llevar la negativa de los vecinos hasta la junta de gobierno, por si pueden detenerse. Las pantallas tienen una altura de 2,80 metros desde los raíles, pero, al estar la vía ya elevada, en algunos tramos pueden llegar a superar los diez metros de altura. Cuestan 480.000 euros y sólo reducen un 15 por ciento el impacto sonoro, además que deben ser metálicas y totalmente opacas. El inicio de las obras levantó la alarma entre los vecinos cuando vieron a modo de prueba las primeras placas colocadas. «Va a ser un muro y el barrio quedará como un gueto», se quejaba una vecina. Aquellas placas se retiraron y en el barrio llevaban semanas reclamando una explicación. Ayer pudieron conocer los detalles de una obra que se gestó la pasada legislatura (gobernaba CiU y PP) a petición de los propios vecinos para minimizar el ruido del tren, que en algunos edificios pasa a unos cinco metros de distancia. Sin embargo aquel primer proyecto ha cambiado sustancialmente. Las pantallas transparentes, en todo caso las preferidas por los vecinos para evitar un aislamiento también visual, fueron desestimadas por la empresa responsable del proyecto, ya que se trata de un material muy perecedero y en el caso de pintadas o rayadas pierde la capacidad de barrera sónica, incrementando incluso el ruido y dirigiéndolo además hacia el otro lado de la vía. Se ha optado por unas pantallas de doble capa metálica. Según los estudios sonométricos que se hicieron en diferentes viviendas del barrio, deben tener una altura de 2,80 metros desde la base de los raíles. Más altura es inútil. Menos, insuficiente. Pero las pantallas se colocan desde la base de los raíles, que es el origen del ruido. La vía pasa elevada sobre un talud en el barrio, por lo que, si además se colocan las pantallas sonoras, el muro que tendrán los vecinos del Puig y del Pèlag frente a sus casas supera los seis metros. El concejal Leopoldo Viñas señaló la dificultad de paralizar la obra, pero los vecinos del Puig recuerdan que nadie les consultó y que ahora no quieren vivir encerrados «detrás del muro», como denuncian. Lidia hace tres meses que tiene casa en el Puig. «Delante de casa voy a tener un muro de once metros». Antonio García vive hace un mes en el barrio. «De saberlo no vengo». Otra vecina, a quien en su casa colocaron medidores de sonido y que queda a cuatro metros del tren, señalaba que «ya sabía que la vía estaba. Prefiero el tren que tener un muro delante». Los vecinos ya critican que la vía y su actual muro suponen una barrera hacia el casco histórico, al que acceden por un paso subterráneo que da poca confianza. Consideran que, si a la altura actual se le añaden otros tres metros, «va a ser un gueto». Los vecinos del otro lado de la vía, ya en el casco histórico, tampoco aceptan las pantallas. Consideran que a nivel de impacto sonoro el barrio del Puig puede quedar protegido, pero el ruido rebotará a la zona sin pantallas. «Ya sufrimos el ruido del tren y, si se colocan las pantallas al otro lado, en este se incrementará el ruido», apuntaba Mónica. Los técnicos explicaron que las pantallas absorben el ruido y no lo rebotan, pero los vecinos no se convencieron. Critican también el impacto visual y apuntaron que en pocos lugares se ven ese tipo de aislamiento tan próximo a los hogares. El soterramiento de la vía es la solución, señalaron.
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