Baza, 28/02/06 El santón de Baza deberá pagar la multa de 600 euros por el ruido de sus campanasUna sentencia desestima el recurso que presentó contra la sanción Lo califica de «temerario» y le condena a pagar las costas por actuar de mala feJosé UtreraEsteban Sánchez Casas, el conocido santón de Baza, deberá finalmente pagar la multa impuesta por el Ayuntamiento de la localidad por una infracción ambiental cuyo importe asciende a 600 euros. La sanción impuesta por las autoridades municipales fue debido a la negativa de Estaban Sánchez a silenciar los sonidos de la torre campanario que tiene en su domicilio y que causaban molestias acústicas a los vecinos. El magistrado del juzgado de lo Contencioso Administrativo número dos de Granada, recoge en se fallo la voluntad rebelde de Esteban Sánchez, pues el día 24 de enero del 2005, indico al subinspector jefe de la Policía Local de Baza «que no tenía intención de cesar en la emisión por haberle costado las campanas bastante dinero y no hacían daño a nadie». Temerario El juez también considera temerario la interposición del recurso contencioso contra el propio Ayuntamiento de Baza pues, tratándose de una cuestión eminentemente fáctica, el nivel de contaminación acústica que produce el recurrente en su domicilio, cada quince minutos, a través del campanario, no se ajustan a la legalidad, según los informes periciales realizados por una empresa que, curiosamente, contrató y pagó el propio Esteban Sánchez para que midiera el nivel de decibelios. Algo que, desde luego, es inaudito pues la prueba aportada por él en su defensa se le ha vuelto en contra. La ,que no puede ser recurrida, condena también en costas al santón de Baza por considerar que actúa de mala fe, al presentar un recurso con informes periciales propios que le indican que no respeta el nivel de contaminación acústica. A gran volumen El pasado año, el santón de Baza volvió a ser noticia al ser denunciado por diversos vecinos y por el propio Ayuntamiento, por emitir melodías a gran volumen desde su campanario para anunciar los cuartos, las medias y las horas. Y, sobre todo, por negarse a apagar el sistema de sonido cuando fue requerido por el Ayuntamiento. Los técnicos municipales constataron en distintos controles emisiones acústicas de 90 decibelios, cuando el máximo permitido es de 65. Lo más insólito, es que el santón rechazó las mediciones municipales y contrató a una empresa, Eurocontrol, para realizar sus propios controles, cuyas medidas también constataron que se superaba el nivel de ruidos establecido. Lo que pocos comprenden es cómo presentó una prueba que iba contra él mismo.
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