Santa Cristina, 23/02/06 Amenazan con demandar al Ayuntamiento por el ruido que produce el reloj del ConsistorioLa Corporación aborda en Pleno la petición realizada por un establecimiento hosteleroM. A. Casquero
Un vecino de la localidad de Santa Cristina que regenta la posada rural "casa de las paneras", ubicada frente a la casa consistorial, ha remitido un escrito a través de un despacho zamorano de abogados para que «se modifique o se clausure el sonido del reloj de la fachada del ayuntamiento». El reloj fue instalado en el año 1959, un año después de la construcción del Consistorio. Sus agujas están en la fachada del edificio y coronando el tejado se halla la campana de bronce con su maza exterior que es la que provoca el sonido. El conjunto de la instalación está coronada por una veleta con una cruz latina. El volumen de los sonidos marcando las horas y las medias horas es lo que después de medio siglo ha hecho que un vecino se sienta molesto estimando que perjudica a su establecimiento. En el escrito remitido al Ayuntamiento, con fecha de entrada de 16 de febrero y al que ha tenido acceso este diario, se pide «una solución extrajudicial y amistosa al grave problema que se viene originando". El despacho de abogados indica que tiene en su poder la medición de decibelios realizada por una empresa especializada. El «excesivo volumen-nivel» que se aduce (de 66 decibelios) «no solo excede -continua el escrito- con creces, de los límites legalmente permitidos, sino que impide el descanso de los clientes del citado establecimiento, frustrándose con ello las legítimas expectativas negociales». Por último, se requiere al Ayuntamiento para que "a la mayor brevedad posible proceda a solucionar de forma definitiva este asunto". Para ello se le indica que esta solución pasa por la instalación «de los correspondientes limitadores de potencia, o en su defecto, mediante la clausura total o parcial del sonido del reloj»· El alcalde de Santa Cristina de la Polvorosa, el popular Pablo Rubio, ha decidido llevar el asunto a pleno para que se pronuncie sobre la cuestión. Rubio manifestó ayer que le había producido «sorpresa» el contenido del escrito remitido más aún cuando el peticionario era vecino del inmueble «de toda la vida».
Para el alcalde, sería el romper con un «signo vital» de la localidad que ha marcado durante medio siglo la vida del municipio. La mayoría de los vecinos de Santa Cristina han jugado desde niños convocados por los peculiares toques. Se han levantado con sus sonidos, les ha indicado la hora de ir a la escuela, así como de las actividades cotidianas. Consultados algunos vecinos ayer a mediodía, sobre el particular, la sorpresa era mayúscula ante lo insólito de la situación. «En este pueblo mucha gente sabe la hora por los toques del reloj», manifestaba una vecina que toda la vida llevaba «orientándose» por los sones del reloj instalado en el edificio del ayuntamiento. «Los coches y los camiones producen más ruido», aseguraba otra mujer. Los vecinos no sabían ayer que se iba a tratar el asunto en pleno y se quedaban desconcertados al tener conocimiento de la cuestión. Los munícipes se encuentran, de este modo, en tal tesitura al abordar la situación en el pleno de mañana viernes que si no lo remedian podrían dar al traste con medio siglo de existencia de uno de los sones ya característicos de este pueblo. Previsiblemente no hará falta una consulta popular como algún vecino aseguraba y el reloj seguirá marcando bien las horas, otorgará los sones perceptibles desde los lugares más cercanos y seguirá siendo un objeto de convocatoria en la apacible vida de los vecinos de la localidad de Santa Cristina de la Polvorosa. Un vecino se encarga del mantenimiento Son muchos los años que un vecino de la localidad lleva efectuando el mantenimiento del reloj de la casa consistorial. Su taller que se encuentra situado frente al edificio municipal ha sido durante décadas testigo receptor del sonido vibrante que produce la maza al contacto con la campana. Los ajustes necesarios los efectúa con maestría como si se tratase de una de las perlas codiciadas en la localidad, y no es para menos, la maza provoca un vibrante sonido transmitido por el aire en la plaza de Vigo, las vecinas calles del Callejón y Bufapluma . Para que cumpla la función perfectamente hay que efectuar la limpieza y engrase de la maquinaria. Una limpieza que las inclemencias del tiempo hacen que sea necesaria de vez en cuando. Este ya característico son ha convocado a solitarios vecinos y en comunidad a efectuar sus tareas cotidianas como lo espera poder hacer durante como mínimo otro medio siglo más.
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