Bilbao, 22/02/06 «Mantendremos los carteles hasta que tiren el viaducto»Decepcionados por los aplazamientos del derribo, los vecinos piden medidas para paliar el impacto del «monstruo» de Sabino AranaT. ABAJO
La «ventana de los dos metros» está en el número 20 de la calle Tellagorri. La llaman así por su proximidad al viaducto de Sabino Arana. Desde fuera, casi parece que la señal de limitación de velocidad entra por la ventana. Desde dentro, «con una escalera podrías llegar a la autopista», comenta Ana Moreno. El panorama que ve desde la cocina no le impide humanizar el alféizar con una maceta y un canario. «Éste no se queja», dice. Son muchos años de convivir con la autopista, incluso antes que los coches. «Protestamos, pero daba igual. ¿Lo que tuvimos que aguantar durante las obras! Mi hija se cayó en un pozo cubierto con unas tablas, menos mal que la salvó un vecino». La suya es una de las viviendas para las que la asociación de vecinos reclama compensaciones económicas por ser anteriores a la construcción del viaducto, en 1975. La petición se extiende a los pisos que se levantaron después «con la promesa de que se iba a derribar, porque así figuraba en el Plan General». Sólo los edificios más modernos se ajustan a la normativa sobre aislamiento de fachadas. En el resto de los inmuebles, muchos vecinos han colocado doble cristalera en las ventanas. «Me he dejado un millón de pesetas. Las he puesto de PVC con cámara de aire, pero resulta que en verano no puedo abrir las ventanas por el ruido», se lamenta un miembro de la asociación vecinal. El asfalto no calla de día ni de noche. Cuando hay menos tráfico, «es peor, porque cogen más velocidad». Las ventanas son también el soporte de las protestas ciudadanas. Los carteles con lemas como ¿Autopista fuera! o ¿Basta de engaños! sobre un fondo amarillo fosforito se han convertido en una seña de identidad del barrio. Los colocaron en 1998 y parecía que habían surtido efecto. En diciembre de ese año, la Diputación anunció que adelantaría el derribo del viaducto a 2005. Los compromisos de las instituciones llevaron a retirar los carteles durante un tiempo «como muestra de confianza». Pero desde entonces se han sucedido nuevas fechas. La última sitúa la demolición en 2012. «Yo no lo veré», comenta Ana. «Cada vez que dan una rueda de prensa lo retrasan dos años», ironiza Pedro de la Fuente, uno de los responsables de la asociación. El colectivo asegura que ya no volverá a retirar los mensajes de protesta «hasta que se tire la última columna del viaducto». Mientras tanto, ha planteado una serie de medidas para paliar el impacto del «monstruo». Además de compensaciones económicas, que ya les han advertido que será difícil conseguir, piden la rehabilitación de fachadas, pantallas acústicas y el «control permanente del ruido y la contaminación» en el cruce del 'scalextric' con Autonomía. El informe que han presentado a las instituciones, acompañado de numerosas fotografías y recortes de prensa, resume en cifras lo que supone convivir con una autopista. Con los 125.000 vehículos que cada día circulan por el entorno de Sabino Arana y las 21 líneas de autobús que atraviesan el barrio. Con el aparcamiento «en cualquier sitio», la carga y descarga en aceras y pasos de peatones. Con los bocinazos. Al final, además de mejoras urbanísticas, proponen una campaña educativa con el lema 'Por un Bilbao más humano'.
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