Logroño, 16/02/06 Por una ciudad más silenciosaAyer entró en vigor la nueva ordenanza de ruidos, que rebaja los niveles máximos permitidosH.S.
Esta nueva ordenanza, que sustituye a la obsoleta de 1985, hace una revisión importante, aunque no la ideal para la Plataforma 'Logroño sin ruidos', de los niveles máximos permitidos. En concreto, y a efectos de lo que preocupa al ciudadano, los ruidos que lleguen a un piso desde una discoteca, bar o un aparato de aire acondicionado, no pueden pasar de los 27 decibelios (antes era de 30) por la noche, aunque con algunos matices, ya que se tomarán en cuenta algunos componentes, llamados impulsivos y tonales; es decir, ruidos constantes (electrodomésticos, maquinaria) que no son altos, pero que molestan. Si es así, la restricción se fija en 25 decibelios; si no hay componentes de estas características, el límite se quedará en 30 decibelios por la noche y 35 en horario diurno. Zonas saturadas La ordenanza continúa manteniendo las zonas de protección acústica especial (áreas saturadas), que incumplen los objetivos de calidad acústica, aunque respeten los límites de emisión acústica. Así, estas áreas, que deberán ser declaradas, tendrán medidas especiales, como la prohibición de ampliación o introducción de actividades o la reducción de distancias, como la calle Vitoria, Fundición o el Casco Antiguo. Pese a atender la prohibición de consumición de bebidas en la vía pública, la norma hace la excepción a las zonas de interés turístico, como Laurel, San Juan o San Agustín. Pero no se penalizará a terrazas ni se obligará a los propietarios a vigilar la salida de clientes con copas en la mano. No obstante, sí se prohíbe la venta de bebidas a través de una ventana o la colocación de elementos que favorezcan la consumición fuera del local. También se crea una Inspección Técnica Acústica para las actividades molestas y se exige la presentación de un estudio acústico para tener licencia; se reclama a los bares un sistema de autocontrol, y si el Ayuntamiento así lo exige, deberán instalar un sistema de transmisión remota de los datos almacenados en los sistemas de control de decibelios. Otra de las novedades es el plazo que se da a los bares para acogerse a la normativa. Habrá cuatro años, con carácter general, para que se puedan adaptar, salvo los establecimientos que se encuentren en las zonas saturadas, que tendrán un plazo de dos años; en el caso de que la titularidad cambie de manos o se cometan dos infracciones leves o una grave, la adaptación deberá ser inmediata.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |