Vigo, 29/01/06 Javier Quintana Sanchez, Presidente de la Federación Galega de Asociaciones contra el ruido: "El ruido te tortura al impedirte vivir con normalidad: estamos hartos""Esta guerra no es con la hostelería, más bien con los locales de copas"Javier Sánchez de Dios
Cansadas de esperar soluciones, o al menos algo de atención, las asociaciones de ciudadanos que se fueron formando para protestar contra el ruido -básicamente el de la movida- en barrios céntricos de las ciudades han decidido organizarse en federación gallega e intensificar sus acciones de protesta. El lema es muy sencillo: están hartos. - Aplican eso de que la unión hace la fuerza, claro...
- Nacemos porque el problema que se deriva de cumplimiento o incumplimiento, en definitiva de la vigilancia de los horarios de cierre, es un asunto que compete a la Xunta tanto en su control como en la sanción, y para hablar con la Xunta hace falta tamaño. Antes de las elecciones autonómicas pasadas, el entonces conselleiro de Interior, Xesús Palmou, se reunió con la Confederación de Asociaciones de Vecinos y con la Federación de hosteleros, y en esa reunión tripartita acordaron de la noche a la mañana eliminar la división de horarios en los locales de copas y, supuestamente para no discriminarlos, establecer el de verano ampliando en una hora el cierre, lo que multiplica la tortura -porque el ruido es una tortura- de las molestias a los vecinos. -Nosotros no nos sentimos suficientemente defendidos por las asociaciones de vecinos, y nos lanzamos por eso a constituir esta federación a partir de organizaciones contra el ruido que ya funcionaban en algunos barrios de varias ciudades. Y estamos en contacto, aquí en Vigo por ejemplo, también con algunas otras organizaciones de defensa del medio ambiente. - Hablaba antes de tamaño. ¿Cuántos son ustedes? - Ahora mismo somos dieciséis asociaciones propiamente dichas, pero están con nosotros otras cuatro Federaciones, más: "Eduardo Chao", "Salvador de Madariaga", de A Coruña, y "Boa Vila" y "Castelao", de Pontevedra. Contando con las que integran estas cuatro, podemos hablar de más de sesenta asociaciones en total. - El problema se generaliza, y cada vez son más las personas que defienden el derecho a dormir por encima del que otros tienen a divertirse ruidosamente. - Sí, efectivamente. Una de las razones por las que se crea esta federación es precisamente ésa, que cada vez somos más los habitantes de grandes ciudades, y ya de villas medias e incluso alguna pequeña, que estamos afectados por este tema. Y lo peor es que no se cuenta con esos afectados, con esos vecinos, absolutamente para nada. Ni a la hora de establecer los horarios ni de los controles o de las ordenanzas municipales. Y estamos hartos, ha llegado la hora de decir basta, la hora de exigir que se nos escuche. No nos estamos inventado nada ni protestamos por protestar. Es evidente que estamos ante un problema a nivel nacional, y la prueba es que ya se habla de zonas saturadas y de medidas para eliminar esa saturación de ruido que hace la vida imposible. Hay una cosa que quiero dejar muy clara: necesitamos la colaboración de los medios de comunicación, y en algunos nos cuesta mucho trabajo entrar. Dicho eso, conviene añadir de forma igual de tajante que no estamos contra la hostelería, nuestra guerra, por llamarla así, no es contra los hosteleros, sino contra quienes no cumplen la normativa, especialmente los locales de copas y contra la concentración de esos locales en determinadas zonas. No me importaría que estuviesen diseminados, pero concentrados se convierten en un problema de auténtica dimensión porque lo único que hacen es desertizar esas zonas. Pero quiero insistir en esto de nuestros objetivos, porque se ha planteado a veces que nuestras actuaciones han provocado controles municipales sobre horarios y se dirigieron precisamente a los que no molestaban. Y eso no es lógico. - No parece que el control municipal en términos generales, sea efectivo... - Bueno, eso es así, y precisamente por eso hemos nacido como federación. Nos hemos unido. Queremos que se cuente con nosotros para una serie de asuntos que nos afectan más que a los demás, especialmente en la cuestión de la contaminación acústica. Porque nuestro planteamiento, que en primer lugar se orienta hacia los locales de copas y su concentración, se extiende al ruido en general. España es uno de los países más ruidosos del mundo, y Galicia está entrando en una dinámica insoportable en ese terreno. Y el ruido va acompañado de gamberrismo, de desperfectos en las calles. Hay que terminar con esto, porque convierte a sectores de las ciudades en lugares donde no se puede vivir.
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