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Málaga, 15/01/06

La calle de los piques y los 'caballitos'

"¿Qué quieres que te haga? ¿Un caballito simple (sobre rueda trasera), un invertido (con la rueda delantera), o un triple (con tres personas encima)? Espérate a que se vayan los polis y verás lo que es bueno". Enrique R., 17 años, sonríe divertido mientras explica sus hazañas a lomos de su moto. "La tengo hace cinco meses y ya he tenido tres accidentes... en el primero volé, en el segundo volé y en el tercero tiré la moto al suelo para que no le pasara nada". Enrique muestra sus heridas de guerra. Una cicatriz roja de unos 20 centímetros invade uno de sus tobillos. "Fractura de peroné", asevera. "Tenías que ver como hacía el caballito con la pierna escayolada", rememoran sus amigos.

Viernes noche. 13 de enero. Media docena de agentes de la Policía Local hacen controles de ruido, alcoholemia y casco en la calle Pacífico, uno de los tramos del Paseo Marítimo de Poniente. Cada viernes y sábado se reúnen en este lugar alrededor de 300 jóvenes que hacen botellón y presencian "piques" entre coches y motos. El aforo de hoy no sobrepasa las 50 personas. Sobre las 0.30 varios chavales intentan esquivar el alto de los policías y en un conato de persecución acaban sobre el asfalto.

"Hoy no hay mucha gente porque ha llovido y hace mucho frío", explican un amigo de Enrique, de unos 18 años, que no quiere dar su nombre. El hecho de que haya tres controles policiales en medio kilómetro no es un elemento de disuasión. Más bien, un aliciente. "Con el control que tienen aquí montado dos policías en moto a mí no me pillan, ¿No te das cuenta de que si no cruzan los coches en la calle es muy fácil escaparse? Me pillaron una vez y porque cerraron la calle por completo", dice el chaval.

Como esta noche ninguno de los tres ha traído la moto, se divierten viendo algunos vídeos de caballitos que llevan en el móvil o comentando la actuación policial. Se saben los importes de las multas de carrerilla. "Por no llevar espejo, 150 euros; por conducción temeraria, 300 euros; por fuga, 300 euros, por no tener seguro 1.010; por ir sin el carné, 6 euros, esta es la más barata". Las han sufrido todas y llevan los recibos en la cartera.

Como ellos, otros jóvenes se reúnen en la calle para hablar y pasar un rato cada fin de semana. "Aquí no hay apuestas y esas cosas, como mucho un piquecillos entre coches, o los de los ciclomotores", asegura un chaval que habla con media docena de amigos. "Venimos porque en nuestro barrio no podemos juntarnos para hablar tranquilamente", explica una chica. Aseguran que llevan viniendo al lugar bastante tiempo y que, cuando la Policía Local comenzó a vigilar el Martín Carpena los aficionados a la velocidad se mudaron allí. "Era alucinante veías como venían 20 ó 30 motos en bandada". También dicen que han visto bajar scooters trucadas de furgonetas y correr con ellas, y conductores que tiraban piedras a los coches de Policía para provocar una persecución. "Hasta hace un mes venía un tío vendiendo cacahuetes como si esto fuera la playa", relatan.

Enrique y sus amigos bromean diciendo que hay un chaval en Ciudad Jardín, su barrio, que presume de hacer un caballito a 200 kilómetros por hora mientras se toma un cubata. "Eso es muy difícil, no ves que yo lo he hecho a 80 y la moto no hace nada más que temblar." Cuentan sus historias a escasos metros de los policías. Pasadas las dos de la mañana, cuando ven que levantan el control se marchan. "Hazles un trompo con tu Clío de despedida", anima Enrique. "Calla, que ve mi padre el coche en el periódico y le da algo", contesta el otro.

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