Santiago de Compostela, 13/01/06 COTO A LA MOVIDA EN SANTIAGODeciden pasar a los padres la factura por el vandalismoEl vandalismo no sólo pasa factura a las arcas municipales. El Ayuntamiento tiene por regla procurar que los responsables abonen el coste de los daños causados en el mobiliario y otros bienes públicos, independientemente de las sanciones aplicadas por las infracciones cometidas. Claro, que primero hay que coger in fraganti a los autores. No sucede en muchas ocasiones, pero cuando la Policía Local los identifica el Ayuntamiento no suele encontrar dificultades a la hora de pasar la cuenta. La práctica totalidad de los que cometen acto vandálicos son menores o dependientes económicamente de sus padres. “Casi todos pagan inmediatamente, comprenden que es lo justo”, señala el concejal de Seguridad Ciudadana, José Baqueiro. El edil destaca, no obstante, que el vandalismo en Compostela tiene proporciones reducidas. Con él coincide el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, que resalta que en Santiago no se dan episodios de gravedad. “Aquí empezamos el año 2005 con dos coches quemados y estábamos preocupados pero no hubo más, en otras ciudades próximas cerraron el balance con un centenar”, cuenta el regidor. En la capital gallega cada año son decenas los elementos del mobiliario urbano que deben reponerse. Pero Baqueiro destaca que la mayoría están vinculados a accidentes, no a actos vandálicos. No obstante, los destrozos intencionados suponen al final del año una cifra significativa en términos económicos. La inversión en este capítulo ronda los doscientos mil euros, unos treinta y tres millones de las antiguas pesetas. Con esos fondos se podrían construir tres pistas deportivas, o dotar de saneamiento a núcleos rurales como A Grixoa, según estimaciones de la Concejalía de Infraestructuras. En Compostela la peor parte se la llevan los parques, fundamentalmente la Alameda, donde se concentra el botellón los fines de semana. La renovación de los setos y la recuperación de la escalinata de piedra de la Herradura se acometerán en breve dentro de las obras de mejora que ejecutará el Consorcio. No obstante, Raxoi tampoco considera importantes los destrozos en la Alameda y resalta que la mayor complicación que genera el botellón es la limpieza. En el jueves previo a la Navidad se recogieron dos mil kilos de basura. La ‘bronca’ era para los agentes Hasta no hace mucho, cuando la Policía Local identificaba a un menor implicado en un acto vandálico lo conducía a su casa y daba explicaciones a los padres. Pero los agentes cambiaron de táctica tras recibir rapapolvos de las familias, que muchas veces eran despertadas de madrugada. “En vez de reñir a los hijos, la bronca era para los policías y para los retoños sólo había preocupación por si habían sufrido algún daño”, cuentan fuentes del cuerpo de seguridad local. Ahora las tornas han cambiado. Cuando las patrullas pillan a algún menor in fraganti lo conducen al cuartelillo, desde donde se ponen en contacto con sus padres para que acudan a recogerlos. Desde que se procede así ya no hay conflictos entre familiares y agentes. Son los menores los que cargan con la regañina. Algo influye que sus padres se ven obligados a salir de casa de madrugada para ir a buscarlos
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