12/01/06 RespetoJULIA NAVARROTony Blair viene ganando las elecciones en el Reino Unido, entre otras razones, por su capacidad para detectar y ofrecer soluciones a los problemas de la mayoría de los británicos. De manera que su peculiar visión del socialismo tiene mucho que ver con lo que detectan las encuestas que preocupa a sus conciudadanos. La última de Blair consiste en una serie de proyectos, a los que denomina "Respeto", encaminados a acabar con el gamberrismo en su país. Y es que los ciudadanos británicos, lo mismo que los de otros muchos países, están hasta el gorro de tener que aguantar comportamientos antisociales de algunos elencos. Eso de hacer sus necesidades en la calle, o pintar las paredes, destrozar las cabinas telefónicas, liarse a patadas con las papeleras y desperdigar su contenido, ensuciar las calles, etc. son comportamientos que se dan no sólo en el Reino Unido. Como el personal está harto, Blair se ha sacado de la manga unas cuantas normas encaminadas a poner coto a los gamberros, y aunque algunas medidas son acertadas otras son una auténtica pasada. Por ejemplo, cerrar domicilios. O sea que si alguien tiene unos vecinos gamberros y maleducados que hacen la vida imposible al resto de la casa, la policía le precintara el domicilio durante un tiempo. Y a eso hay que añadir que si esas familias reciben algún tipo de ayuda del Estado se quedarán sin ella. Las normas de Blair se mueven en el terreno de lo punitivo al tiempo que asegura va a liberar recursos para reeducar a los quebrantadores de la paz social. Naturalmente su plan "Respeto", ha sido acogido con entusiasmo por algunos y con recelos por otros muchos. El caso es que muchos ciudadanos se preguntan, en Londres, aquí y en Sebastopol, qué sentido tiene comportarse con civismo si sale gratis comportarse como un bárbaro. Les pondré un ejemplo de una escena que se repite en muchas calles y plazas de nuestro país y que he vivido en mis propias carnes: estás paseando con tú perro y civilizadamente recoges con una bolsita los excrementos de tu mascota mientras, al lado hay alguien que no tiene el menor problema de ponerse a hacer sus necesidades. Y no crean que el que hace sus necesidades en la calle es un marginado, porque la mayor parte de las veces es un aparente apacible ciudadano, o un joven, o anciano, que buscan el recodo de un árbol, para aliviar sus necesidades fisiológicas. Por no hablar de los jóvenes que insolidariamente se juntan para hacer eso que se llama "botellón" y que consiste, amen de en beber compulsivamente, no tener la más mínima consideración por los vecinos que están durmiendo, además de dejar la plaza o calle donde se reúnen como si hubiera pasado Atila y los Hunos, o sea un asco. O esa gente que se divierte pintando monumentos artísticos, destrozando los muros de las casas, echando desperdicios al suelo. En fin hay quienes no respetan las más elementales normas de educación que son las que nos permiten relacionarnos y vivir los unos con los otros. El jefe del Gobierno británico ha decidido cortar por lo sano respondiendo a una demanda social y lo ha hecho sin complejos, porque otra cosa no, pero Blair actúa siempre sin complejos. En nuestro país no vendría mal que alguien se preocupara de establecer unas normas que acabara con los comportamientos vandálicos. La convivencia sólo es posible si nos respetamos los unos a los otros.
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