29/12/06 FRENO AL CONSUMO DE ALCOHOLSantiago inicia la lucha contra el botellón en las urbes gallegasEl Ayuntamiento aprueba una ordenanza que prohíbe beber en la calle e impone multas de hasta 750 euros ·· PSdeG y Bloque aceptaron el proyecto inicial ·· Desde principios de año se castigará a quienes orinen en la vía pública en un intento de garantizar una convivencia cívicaREDACCIÓN
Esta normativa abre un nuevo frente en las ciudades gallegas y convierte a Santiago en la primera en seguir el ejemplo de Barcelona, que el año pasado dictó también una ordenanza sobre civismo que castigaba orinar y beber alcohol en la vía pública. Precisamente, estas actividades son dos de las que pretende atajar el Ayuntamiento dirigido por Xosé Sánchez Bugallo. El pleno aprobó ayer el texto inicial, con la abstención del PP, y obvió las objeciones populares y de la Plataforma contra a Criminalizaçom da Juventude, colectivo del que forma parte la organización juvenil del BNG, Galiza Nova. Por ello, la organización frentista se opuso a la primera y se abstuvo en la segunda. El PSdeG, por su parte, votó contra las dos. El artículo 67 del texto expresa que "queda prohibido el consumo de bebidas en la vía pública cuando pueda alterar gravemente la convivencia ciudadana", mientras que el 69 se refiere a la satisfacción de las necesidades fisiológicas en plena calle, uno de los caballos de batalla del Ayuntamiento tras numerosas quejas vecinales, especialmente en el casco histórico. La alfombra por la ventanaLa normativa no se queda ahí, sino que va más allá. Amenaza con sancionar a quienes infrinjan alguno de los 17 preceptos que pretenden garantizar una mayor limpieza en las calles. Se prohíbe abandonar basura en la calle, sacudir las alfombras o manteles por la ventana hacia la vía pública, el vertido de las aguas procedentes de la limpieza, por ejemplo, de los portales, o el lavado del coche en plena calle. Dar de comer a los animales, algo habitual en plazas como las del Hospitalillo, lanzar al suelo cualquier desperdicio, como latas o vasos, e incluso pegar carteles en el mobiliario urbano constituirán sendas faltas. La Alameda, al margenA pesar de ello, el alcalde reconoció esta semana que la lucha contra el botellón se centrará en el casco histórico y en lugares habitados, por lo que en la Alameda podrán seguir reuniéndose jóvenes para beber. De hecho, es uno de los lugares predilectos para los universitarios. La falta de efectivos policiales en los turnos de noche impide controlar todos los puntos de la ciudad en que los jóvenes se pueden concentrar. Por ello, primará el control en las zonas en que el ruido pueda molestar a los vecinos o donde exista riesgo para el patrimonio.
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